Nunca puede haber una última lección

Hemos hecho un gran esfuerzo de preparación. Tuvimos grandes esperanzas y expectativas, y nos quedamos en un abrazo maravilloso durante los tres días de la convención. Todo esto continúa y continuará.

Sin embargo, aun hay personas entre nosotros que consideran que esta lección es la última. Pero, ¿no nos encontraremos mañana en nuestras lecciones diarias? Por esta razón no hay primeras ni últimas lecciones, sino una cadena continua de desarrollo nuestro.

Es sólo cuando alcanzamos una conexión aún mayor en nuestras reuniones que tenemos que borrar la conexión alcanzada, sin dispersar la calidez lograda que reina entre nosotros. Nosotros debemos aspirar a una sensación de inmersión aún mayor dentro de  la nube de calidez, reciprocidad, unión, y abrazo común y continuar todo esto en la vida.

Mientras aparecen descensos, nos conectaremos con el mismo abrazo, haciéndolo aún más fuerte que durante la convención. Después de todo, deben participar dos fuerzas en el nacimiento espiritual: Hay una fuerza que nos forma, que nos restringe, y una fuerza que nos empuja hacia el nuevo mundo. No naceremos sin que estas luchen dentro de nosotros.

Es por eso que tenemos que acostumbrarnos a la sensación del amor y la contradicción. Al manifestarse en nosotros la distancia y unión al mismo tiempo, experimentamos nuestro nacimiento espiritual entre ellas.

(62746- De la Lección 8, Convención mundial Arvut del 12/8/2011)

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