Tus deseos dentro de mí son como semillas de granada

Una persona no es capaz de observar la totalidad de los 613 mandamientos por su cuenta. Esto se debe a que carece de conexión con otros, y debe alcanzar la inclusión mutua, absorber sus deseos, y pasarles sus deseos a ellos.

Cada uno de nosotros tiene su propia raíz del alma, y ​​todos se incluyen igualmente en todos los demás sólo cuando nos conectamos entre nosotros y absorbemos los deseos mutuos. Esta es la única manera de que cualquier persona alcance la perfección.

Al principio, cada una tenía sólo un punto de la raíz de su alma en el mundo del Infinito. A pesar de que existía allí en perfecto estado, esta perfección se logró a través de la Luz superior. La persona misma, es decir, el punto individual de cada una, era diferente al de los demás. Por ejemplo, una persona pertenecía a la pierna de este cuerpo espiritual común, otra pertenecía a la oreja, y una tercera a la cadera.

Sin embargo, después de que el alma colectiva se rompiera, todas sus piezas se entremezclaron y se incluyeron mutuamente entre ellas. Como resultado, cada una contiene a todas las demás dentro de ella. De esta manera, cada una recibe de los demás todo lo que faltaba, de acuerdo con la raíz de su alma. El inferior lo recibe todo de los más elevados, el más elevado lo recibe todo de los inferiores, la derecha lo recibe de la izquierda y la izquierda lo recibe de la derecha. Al final, cada uno se vuelve como una granada que contiene todas las semillas (deseos).

De esta manera, no sólo alcanzamos la perfección común, sino la perfección privada de cada alma. Por ejemplo, a pesar de que una mujer no está obligada a observar los mandamientos que se refieren a un tiempo específico (por ejemplo, tzitzit o tefilin), pero al estar incluida en los demás, ella es compensada por lo que le falta.

La inclusión mutua también trabaja en relación con las primeras nueve Sefirot y Maljut porque la ruptura fue definitiva, para el último y más pequeño elemento de la estructura común de Maljut. Sin embargo, debido a que cada uno que se esfuerza “directamente hacia el Creador” (Yashar-El) es garantes del otro, es como si ellos observaran juntos todos los mandamientos.

Yo me incluyo en los demás y así observo un determinado mandamiento. Mientras tanto, alguien más lo observa como su trabajo principal. De esta manera, todos trabajamos juntos. Cada uno absorbe los deseos de los demás y le otorga a su vecino. De allí resulta que cada uno entiende a todos y les otorgar a todos. Al final, llegamos a la situación de amar al otro como a uno mismo.

Al ser independiente y egoísta, sólo me preocupaba por mí mismo, y ahora, por medio de la conexión con otros, yo alcanzo el conocimiento, el alcance y la comprensión de todas las demandas, deseos y pensamientos de todas las otras partes de la creación. Esta es la razón por la que soy capaz de darles llenado.

De esta manera, me vuelvo semejante al Creador y adquiero amor por Él. He llegado a amar al Creador como consecuencia de amar a mi prójimo.

(63201- De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/15/2011, Escritos de Rabash)

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