Un espinoso camino hacia el castillo del Creador

Nosotros debemos crear un entorno que nos permita pasar de la recepción para  nuestro bien a la recepción por el bien del Creador, de amarnos a nosotros mismos a amarlo a Él. ¿Qué significa “Él”? ¿Quién es Él? ¿Qué me dan Él? Yo no conozco a nadie ni sé nada. El Creador está oculto, y se oculta a propósito. No somos capaces de establecer una conexión con Él, puesto que aun no tenemos una pantalla.

Puesto que aun soy un egoísta, un ladrón, un mentiroso, y así sucesivamente, no se me permite estar en la sociedad adecuada. Tengo prohibido entrar en un castillo con una gran cantidad de riquezas y manjares, porque de inmediato empiezo yo a consumir todo lo que hay y a guardar cosas en los bolsillos.

Nunca llegaré a ser similar al Creador de esta manera. Por esta razón no se me permite acercarme a Él. Ahora estamos en la oscuridad con una gran falta de entendimiento y somos incapaces de percibir el mundo superior y al Creador. Sin embargo, este hecho sólo nos beneficia y contribuye a nuestro desarrollo.

¿Cuándo comenzaremos a revelar este estado en el cual podamos entrar en el palacio del Creador que está inundado de Luz? ¿Cuándo seremos capaces de hacerlo y de llenarnos nosotros mismos con todo lo que queramos allí?

Cuando realmente seamos capaces de controlarnos a nosotros mismos y de comportarnos correctamente en esta alta sociedad, todo lo que hay allí, será revelado a nosotros para nuestro beneficio. Entonces, podremos elevarnos y llegar a ser como las almas corregidas que están allí, llegar a ser como el Creador mismo.

¿Cómo será realizado? En nuestro mundo se nos da la oportunidad de estar en contacto con otras personas y de tratar de crear ciertas condiciones entre nosotros. Yo soy capaz de formar junto con ellos una pequeña comunidad llamada un “grupo” donde todos nosotros existimos en conexión y otorgamiento mutuo.

No le debemos nada a nadie. Sólo necesitamos nuestra conexión para revelar el mundo de otorgamiento y amor, la dimensión superior llamada el Creador, Dios, que es sólo amor y otorgamiento.

Si realmente queremos esto, entonces, junto con nuestros amigos más cercanos, cuyo propósito en la vida es el mismo que el nuestro, podemos revelar los estados del mundo superior y practicar entre nosotros. Si alcanzamos este estado en el que somos capaces de unirnos, de anular nuestros propios intereses y dirigirnos nosotros mismos hacia el otorgamiento a los demás, si empezamos a actuar de esta manera, entonces gradualmente comenzaremos a subir a la montaña donde está el Creador.

Al subir a esta, superaremos grandes obstáculos. Como en el ejemplo de Baal HaSulam, a lo largo del camino que va hacia el castillo hay guardias, quienes brutalmente nos alejan, y, cuanto más alto subamos, más brutales serán los guardias.

En otras palabras, ellos evocan una relación muy áspera entre nosotros, por ejemplo envidia, celos, odio y rabia. Esto hace que sea más difícil que conectemos en un grupo por el bien de la más alta meta, por el bien del alcance del amor, la reciprocidad, ayuda mutua, y de la garantía mutua. Yo empiezo a sentir que no deseo entrar de ninguna manera en contacto con ellos. Estoy dispuesto a incumplirles a todos.

Muchos ya se han caído de esta montaña y han rodado hasta la parte más baja, hasta donde está toda la humanidad. Aún así, nosotros continuamos ascendiendo con el resto de amigos. ¿Cuántos de nosotros lo lograremos? Esto se desconoce. ¿Cuántos caerán? Esto también se desconoce. ¡Todo depende únicamente de nuestra ayuda mutua y de nada más!

(62029 – De la serie de lecciones virtuales, Fundamentos de la Cabalá del 06 de Noviembre del 2011)

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