Un rayo de Luz por entre las nubes

Si yo cuidadosamente sigo las señales que el Creador me da en mi vida, veré que Él me trae a la buena fe y dice: “¡Escoge esto, hijo!” y es mi responsabilidad tomar esta oportunidad y realizarla.

Pero, ¿Cómo puedo ver esto? ¿Cómo encuentro mi fe y al Creador que me dirige? ¿Cómo entiendo que esto es precisamente lo que necesito para ejecutarlo en mi vida, y que es, de hecho, la pieza perdida en el rompecabezas común? Toda la imagen ya está completa excepto por esta pieza. Entonces, ¿Cómo la veo y donde puedo encontrarla?

Resulta que necesito buscar en el lugar de mi libre elección. El Creador me trae aquí y me guía directamente al lugar donde necesito ejecutar mi acción. El Creador nos direcciona hacia un camino simple y natural, permitiéndonos sentir alguna orientación que nos trae una sensación de comodidad en una vida que es difícil, llena de sufrimiento, problemas, enfermedades y desgracias. Y ya que somos un simple deseo de recibir placer, instintivamente corremos del mal y luchamos por la paz.

El Creador nos muestra la dirección: del bien y del mal. Sin embargo, uno necesita ejercer el esfuerzo desde dentro, ya que avanzar por este camino es posible solo bajo la condición que cambiemos nuestra convicción, la intención con la cual uno hace todo. Ya sea que yo quiera correr del mal y alcanzar la bondad, de acuerdo con mi deseo natural de recibir, o que avance por sobre mi deseo, según el nivel de la intención y haga esto para deleitar al Creador.

En otras palabras, necesito separarme de mi deseo de recibir, elevarme por encima de él, actuar en restricción de este, y a pesar de todo lo que permanece en él, avanzar con el propósito de darle regocijo a Él, en lugar de dármelo a mí. Esto constituye mi libre elección.

Yo constantemente trabajo con mi deseo, y él me adelanta y me muestra el camino que va del sufrimiento hasta el placer, el cual brilla ante mí minuciosamente como una ranura en la pared o como un rayo de luz entre las nubes. Sin embargo, avanzar hacia este rayo solo es posible si yo cambio la razón de mi movimiento y en lugar de hacer esto por mí mismo, aunque es placentero y lindo, comienzo a hacer todo por beneficio del Creador.

El me llama para hacerme el bien, y yo voy para hacerle el bien a Él.

(63688 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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