Una buena vida para nuestros hijos

Está dicho: “¡Elige la vida!” Esto, por supuesto, no estamos hablando de la vida animal, porque la persona ya tiene las cuestiones relacionadas con lo que está por encima de la existencia ordinaria: son las cuestiones sobre la vida real, sobre la recepción de la Luz en los deseos corregidos y sobre la semejanza con el Creador. Esto se llama la vida humana, y toda la existencia anterior era imaginaria, como preparación para el grado humano.

Sin embargo, la vida sin alcanzar el otorgamiento y la verdadera existencia es más dura que la muerte. No porque tal vida sea físicamente dura, sino porque la humanidad llega a tal estado, en el que su mitad está en depresión y su otra mitad siente miedo. Como resultado, la vida se vuelve insoportable. Y no sólo por las calamidades y desastres naturales, sino por el dolor interior insoportable.

Podemos tener todas las cosas buenas en nuestra vida material, pero sentirnos terriblemente porque esta carece de sentido. La vida sin corrección interna y sin posibilidad de responder a la pregunta sobre el sentido de la vida es peor que la muerte.

Después de todo, se despierta una pregunta dentro de mí, así como nuevos deseos del nivel humano, y, entonces, surge un problema enorme, porque cada pregunta que viene desde el nivel más alto, niega todo lo que tengo. No entiendo ¿por qué necesito todos estos llenados, si en el nivel más alto no puedo encontrar el significado? Las personas no se suicidan en los países donde no hay comida. Esto ocurre en las regiones más prósperas, en los países nórdicos.

La vida sin la corrección de los deseos es muy difícil, si la persona tiene dicha pregunta. Tal persona comienza a sufrir no sólo por el hecho de que no disfruta de nada, sino que además hace sufrir a los demás: “se come” a sí mismo por el pasado, por el presente y por el futuro. Se siente culpable ante sus hijos, familiares y personas lejanas: ante todos. La persona sienta que es la fuente de las desgracias de otras personas.

Se le muestra un panorama de su vida, y ve cómo hizo mal a cada uno y usó a cada uno para su beneficio propio. En tales circunstancias, es difícil mantenerse sin entender el propósito, el cual es exactamente lo contrario: es el bien que hace el bien. La persona no tiene ninguna esperanza para el futuro, para los días por venir, los cuales solo van a empeorar. La persona siente que de esa manera, sin objetivo ninguno, va a terminar el resto de su vida: sin encontrar llenado ni en el presente, ni el futuro, sin Luz interna ni circundante.

Sin embargo, aquel que vive por el bien de la corrección, que despierta las Luces interiores y circundantes, no sólo merece recibir el placer de la vida misma (cuando la Luz se viste con el deseo), sino que está feliz de “engendrar a los hijos” (estados nuevos), es decir, adelantarse. Dicha persona desarrolla sus deseos y ve que necesita el mundo entero, ya que todo eso son sus deseos propios, los cuales ella atribuye a sí misma y los llena. Resulta que todo esto son sus hijos.

(63586 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/19/11, el “Estudio de las Diez Sefirot”)

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