¿Me pruebo a mi mismo?

La meta: Nosotros no tenemos idea qué es, ni tenemos deseos por ella. Queremos algo completamente diferente, y ni siquiera es lo contrario, porque no tenemos nada con que compararla. Los libros cabalísticos hablan de una cosa, pero nosotros pensamos de una manera completamente diferente y no la tomamos en absoluto.

En nosotros aparece simplemente un impulso determinado: Nosotros no estamos contentos con la vida y tratamos de encontrar la plenitud. Al mismo tiempo, estamos confundidos y nos engañamos a nosotros mismos creyendo que somos atraídos hacia una meta sublime y maravillosa. Esto sólo aumenta nuestro orgullo y nada más.

De hecho, lo único que queremos es satisfacer nuestro ego. Aquí tampoco sabemos exactamente lo que es: Nosotros no vemos sus límites, no podemos medir nuestro anhelo, y no vemos en qué medida el egoísmo nos controla y cuan adictos somos a él. Toda nuestra vida transcurre en una ceguera brumosa, en la ignorancia.

Entonces la pregunta es: Si nosotros pudiéramos ver el final del hilo, si contáramos con tal oportunidad, ¿cómo podríamos aprovechar eso al máximo? Por supuesto, nos distanciamos de los diferentes métodos falsos en los cuales determinamos que no existe un verdadero llenado. Ellos están destinados a personas que no pueden hacer un examen completo y que se contentan con la “verdad” que les satisface.

Pero también podría ser que estemos atrapados en la ilusión de un determinado método, y que si lo miráramos desde arriba, veríamos que también es falso. Al igual que muchos métodos místicos que a sus seguidores les parecen verdaderos.

¿Quién puede comprobar esto? ¿Qué podemos decir con respecto a esto? ¿Puedo, en mi actual nivel de desarrollo, examinar lo que está pasando fuera de mi nivel?

Después de todo, cada uno juzga de acuerdo a su presente “yo”, y por supuesto, llega a conclusiones positivas: “Todo está bien; estoy en el entorno adecuado y con el método correcto”. Cada uno examina la situación de acuerdo a su nivel y a su altura, de acuerdo a la profundidad de su crítica y su ego y mediante ello, él se justifica.

Así que ¿tal vez yo también he sido “engañado” de esa forma? ¿Tal vez yo también estoy satisfecho con lo que tengo, nadando con la corriente, al igual que ayer?

¿Cómo puedo seguir evaluando la situación sin caer en la rutina? ¿Cómo puedo elevarme a un enfoque más cualitativo? Dejaremos aquí por ahora, con la pregunta que tenemos que hacernos a nosotros mismos en el camino espiritual.

(66616 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 16 de Enero del 2012, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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