¿Quiénes son ustedes, los autores del Zóhar?

Si queremos comprender lo que está escrito en El Zóhar, entonces tenemos que llegar a la semejanza en los deseos, a la similitud de propiedades entre nosotros y los autores del libro. Entender significa captar, comprender, como está dicho: “Y Adán conoció a Eva, su esposa”, es decir, el conocimiento es fusión (Zivug), conexión. Por eso, debemos estar en los mismos pensamientos y deseos como los autores del Zóhar, de lo contrario, no entenderemos lo que está pasando.

Incluso en nuestro mundo, si quiero entender sobre que está hablando una persona, debo elevarme por encima de mí mismo tanto como sea posible e identificarme con ella. Esto se llama comprender al otro. Debemos vestirnos en ella.

Tenemos que aprender un poco sobre las personas que escribieron este libro: cuáles fueron sus deseos e intenciones, sobre qué escribieron, que quisieron transmitirnos, porque describieron en ese estilo en particular. Después de todo, ellos viven en el texto.

Baal HaSulam escribe en su artículo “La mente actuante”, que cuando yo miro la mesa, veo las habilidades del carpintero en ella y capto su mente. De hecho, él utilizó su mente en su trabajo, y al estudiar la mesa, me conecto con la mente del artesano que la creó. Así, a través de un objeto material, la mesa, nos conectamos mente a mente. Por lo tanto, ya estamos conectados unos con otros a través de la idea que surgió en su mente y en la mía.

Lo mismo ocurre con El Libro del Zóhar. Sólo que aquí, yo no entiendo nada acerca de las imágenes y propiedades sobre las cuales escribieron. Pero si quiero unir mi mente con la de los autores del Zóhar, me cancelo ante ellos, y entiendo por qué y para qué escribieron ellos de ésta manera, si trato así al Libro del Zóhar, entonces gradualmente despierto fuerzas en la medida de mi deseo de comprender la mente de quienes lo escribieron. Y entonces me conecto con ellos, me acerco a ellos, comienzo a sentir sus intenciones, donde se encontraban, que pensaban, por qué escribieron de esa manera, qué veían y sentían.

Por lo tanto, la lectura de este libro es trabajo: cómo conectarme con su autor a través de su historia. Y por lo tanto, en la medida de mi entendimiento, la historia comienza a abrirse para mí, se vuelve clara y no lo contrario. Es por eso que al leer El Zóhar, tenemos que pensar en sus autores, cuáles eran sus estados internos e intenciones cuando estaban escribiendo el libro, qué vieron y sintieron, para transmitirnos sus alcances en esta forma, y cómo puedo yo alcanzar sus mentes con el fin de comprenderlos a ellos.

(65833 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/9/12, El Zóhar)

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