Antes de un ascenso crítico

Todas las correcciones se realizan de acuerdo al principio: “de lo más fácil a lo más difícil”. Y esto es lógico: Con las primeras Luces se corrigen las vasijas más puras, que están más cerca de ella, y luego con ayuda de ellas, se mueve a las vasijas más gruesas y más complicadas.

Cada vasija tiene cinco categorías, o diez Sefirot, en otras palabras, la estructura de HaVaYaH. Esta estructura se divide en cinco partes de acuerdo con la Aviut (grosor) delas vasijas: de la parte cero a la parte cuatro.

La vasija es rota de una manera especial: Cuanto más se elevan sus partes, más bajo caen, mientras que las inferiores, por el contrario, sufren menos cambios. Ahora el orden inverso de las Luces y las vasijas determina el camino de la corrección. Las vasijas son corregidas por la Luz, que retorna a la fuente o Luz Circundante (Ohr Makif). Esta se activa de acuerdo a la ley estable e invariable de similitud de cualidades.

Las vasijas son corregidas un paso a la vez. Las vasijas, que se despiertan hacia la corrección por sí mismas, “encienden” las vasijas de otorgamiento, no necesitan ningún sistema especial. Ellas no necesitan instrucciones especiales, son atraídas de manera natural hacia la unidad sobre la cual está construida toda la corrección. Estas vasijas del grado cero y del primer grado de Aviut son llamadas “padres”.

Las vasijas del segundo y tercer grado de Aviut requieren una corrección más metódica en el trabajo de realización espiritual. Ellas son llamadas “hijos”.

Y, por último, las vasijas de cuarto grado de Aviut, que aún no han sido corregidas, son llamadas “las naciones del mundo”.

Como escribe Baal HaSulam, los antepasados ​​necesitaban un “consentimiento previo de toda la nación.” Sus almas no eran gruesas ni estaban separadas entre ellas, y por eso fue suficiente con que entendieran la necesidad de la unidad sin tener que hacer un trabajo difícil de autocorrección con las Luces.

Pero los hijos son vasijas más gruesas que trabajan con el egoísmo. Ellos recibieron el método llamado “Torá“, que les permite corregirse a sí mismos, al principio en las vasijas de otorgamiento (“cuarenta años vagando en el desierto”), y luego las vasijas de recepción (la “tierra de Israel”). Entonces, mientras ellos dominaron la “tierra de Israel”, se rompieron dos veces,  puesto que cayeron del grado del Primero y el Segundo Templo. En otras palabras, ellos han creado vasijas con una intención altruista, pero no fueron capaces de mantenerlas.

Entonces los hijos se mezclaron con las naciones del mundo quienes no participaron en este proceso.

Y hoy ha llegado el momento de una corrección común. En consecuencia, todo aquel que se despierta hacia el ascenso se llama “Israel”, de acuerdo a su aspiración hacia el Creador (Yashar-El). En el pasado, los antepasados se  ​​llamaban a sí mismos “Israel”, porque salieron de Babilonia y se escaparon a la tierra de Canaán, en otras palabras, se elevaron del grado del egoísmo al grado del otorgamiento. Luego cayeron en el estado de Egipto y de nuevo se elevaron al otorgamiento, después pasaron el Monte Sinaí y continuaron las correcciones en el desierto y en la Tierra de Israel.

Sin embargo, después de la ruptura final, la noción de “Israel” desapareció, porque nadie tenía la intención por el bien del otorgamiento, a excepción de los cabalistas que vivieron por separado en cada generación, las últimas islas en el océano del egoísmo.

En nuestros días, todas las personas, que se despierta a la corrección, se llaman “Israel”, de acuerdo al deseo que el Creador ha encendido en ellas, a su futuro papel. Y el resto por ahora permanece en la categoría de “las naciones del mundo”. Por ahora ellos no quieren ni son capaces de escuchar el mensaje de unidad. Sin embargo, después de miles de años de mezcla, básicamente todos somos capaces de ascender espiritualmente.

En pocas palabras, así es como se ve el proceso. Primero la humanidad estuvo en el estado común de “Babilonia”, y entonces ese estado se dividió en dos partes: “Israel” y “las naciones del mundo”. Luego Israel bajó a Egipto desde ahí, lo cual significa que adquirió la inclinación al mal, y 400 años más tarde logró ascender al grado de la Torá, construir un templo en el nivel de su corrección final privada.

Entonces  se llevó a cabo la ruptura, y los hijos de Israel cayeron en un exilio de dos mil años, al final de los cual todos llegaremos a una corrección final común.

Nuestra simple cuenta regresiva comienza en el punto de inicio de la corrección en el que las cualidades caídas de Bina se han combinado y mezclado con las cualidades de Maljut: Quien se despierte, está listo para el camino espiritual. La corrección sucede de acuerdo con el principio: “de lo más ligero a lo más pesado”, pero no por medio de la Torá, que es el método de las generaciones pasadas, sino con la ayuda de la sabiduría de la Cabalá, la cual es capaz de traernos la Luz que devuelve a la fuente (Ohr Makif), desde el final de la corrección. Es por esto que está revelándose en nuestros días.

(61444 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/22/11, “Arvut” (Garantía mutua)

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