Cuando la niñez termina

El mundo nos trata con más dureza, persistencia, seriedad, y tenacidad cada día que pasa. Voluntaria o involuntariamente, la gente siente que algo tiene que ocurrir o está ocurriendo ya. Los religiosos lo atribuyen a una fuerza superior, los seculares le echan la culpa a la naturaleza. De una forma u otra, estamos bajo una fuerte presión que nos obliga a centrar nuestra atención y a empezar a actuar.

La Cabalá nos enseña que hay una forma de optimizar y acelerar nuestro desarrollo. Para ello, tenemos que reconocer lo que está pasando y observar el proceso en su conjunto. En cada momento tenemos que elegir la forma de seguir creciendo. No se trata de ser bueno o malo, sino de ver si nuestro progreso cumple con el programa de la naturaleza. Cuanto más cerca estemos del programa, más rápido progresaremos. Todo depende de lo que nosotros comprendamos, hacia qué nos enfoquemos y qué alcancemos, y del acuerdo que tengamos con el algoritmo que la naturaleza nos exige.

¿Cómo sabemos esto? Hoy en día, podemos llegar a esta conclusión a partir de nuestra propia experiencia.

Los científicos, psicólogos y filósofos repiten al unísono que estamos desarrollándonos por medio de dos fuerzas: la del bien y la del mal. La del bien nos trae el bien y la del mal, mal. No tenemos ninguna duda sobre esto, puesto que cada uno de nosotros puede comprender bien y mal.

El impacto de la fuerza del bien se siente especialmente en la infancia cuando somos atendidos, queridos y protegidos mientras estamos creciendo. La naturaleza (o el Creador) produce hacia los niños una buena actitud y el amor de los padres, de familiares cercanos, e incluso del ambiente distante. No importa si el niño se comporta mal o rompe cosas. Él es excusado cuando hace cosas que a un adulto nunca le serían perdonadas. Todos miman a un niño y él utiliza su buena actitud.

Tan pronto como el niño crece, esa actitud amable y complaciente se detiene bruscamente. De ahora en adelante él se convierte en el que tiene que cuidar de sí mismo y de los demás, empieza a “deberles” a los demás y es responsable de sus acciones. En breve, las demandas reemplazan al amor.

¿Por qué sucede esto? No estamos cuestionando la infancia, pero ¿por qué es tan exigente la naturaleza en edad adulta?, ¿por qué dejar de ser tan amable como lo fue anteriormente? ¿Por qué comienza a aplicar una actitud negativa hacia nosotros?

Es esencial entender que no tiene nada que ver con la negatividad, sino más bien con el hecho de darnos incentivos para crecer. Si nos desarrollamos correctamente, entonces, en vez de sentir las malas influencias, sentimos la benevolencia. Por lo tanto, tenemos que darnos cuenta que toda la naturaleza, la vida y el mundo nos tratan de acuerdo a nuestra equivalencia con el mundo. Si el mundo nos trata de manera problemática, esto significa que el problema tiene sus raíces en nuestras propias actitudes incorrectas y desequilibradas hacia el mundo. Cuando nos adaptamos al mundo, comenzamos a reevaluar las fuerzas que anteriormente considerábamos malas hacia las buenas.

¿Cuál es la razón por la que no sentimos que la fuerza negativa instiga la auto corrección? Si nos conectamos de nuevo con esa fuerza, la vida volverá a parecer igual a como fue en la infancia, cuando cada día comprometía traer algo bueno.

Todo depende de nuestra preparación y educación. Si desde nuestros primeros años nos hubiéramos criado correctamente y entrenado para asegurar que como adultos maduraríamos con el entendimiento de cómo interactuar correctamente con el entorno para provocar respuestas positivas y la forma de interactuar correctamente con la naturaleza, con la sociedad, la familia y con nosotros mismos, entonces nuestras vidas hubieran continuado a la perfección, sin ningún problema.

Pero no tuvimos las correctas directrices en la infancia con respecto a nuestra edad adulta. Es fácil hablar de estos temas mediante el uso de las palabras de los cabalistas, pero ¿qué podemos hacer si no estamos familiarizados con la sabiduría de la Cabalá? ¿Podemos encontrar directrices precisas al escuchar los consejos de la naturaleza? ¿Podemos formar la actitud adecuada hacia todo lo que nos rodea? La humanidad enfrenta el problema de encontrar una manera de evitar el sufrimiento y está tratando de descubrir cómo relacionarse con la vida para experimentar la menor cantidad de angustia. Incluso ahora seguimos sufriendo y sufriremos más porque no hemos encontrado aún la respuesta a esta pregunta.

La contradicción entre lo que queremos y lo que realmente poseemos, en realidad nos empuja a los adultos a continuar la búsqueda. Como resultado, a lo largo de la historia hemos desarrollado varios enfoques para este problema. Baal HaSulam escribe sobre ellos en su artículo “La Paz”, señalando que si vemos de forma honesta y realista la naturaleza, la humanidad y la vida, llegaremos a los mismos resultados que nos enseña la sabiduría de la Cabalá.

Lo principal es no ser sobornados por nuestro egoísmo, sino elevarnos por encima de él a un nivel objetivo en el que no dependamos de nuestras sensaciones, inclinaciones e ideas existentes. Si pudiéramos elevarnos por encima de nosotros mismos como investigadores independientes, podríamos detectar algunos datos que están contenidos en la Cabalá.

Esto es lo que la sabiduría hace: esta eleva a la persona a un nivel en el que puede dar un vistazo a la realidad sin el prisma de su ego. Si pudiéramos quitar estas “lentes” del egoísmo, fácilmente podríamos alcanzar la sabiduría de la Cabalá. De acuerdo con el artículo de Baal HaSulam, “La Paz”, esta es la investigación científica con bases experimentales, vivenciales y prácticas que funciona para todos, sin excepción, y que permite que todos y cada uno, descubramos la necesidad de otorgar a nuestro prójimo.

(60423 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/11/11, “La Paz”)

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