Decide quién gobernará sobre ti

Tenemos que pasar por un largo proceso de clarificación. Desde el comienzo de la creación hasta su culminación, todo lo que hacemos es aclarar cómo podemos ser complacidos en relación a la fuerza dadora, a la fuente, al Creador.

Pasamos por algunas de nuestras clarificaciones inconscientemente, sin nuestras sensaciones y entendimiento, como una preparación para los estados que seguirán y requerirán de nuestro entendimiento y sensaciones. Esta es la misma manera en la que un niño crece o cualquier otro desarrollo sucede. Tienes que pasar por muchos pasos y todo tipo de cálculos y permanecer en ellos por bastante tiempo hasta que comiences a sentir que existe un nuevo nivel de sensibilidad, comprensión, y aclaración, y asciendes hacia un próximo nivel.

Más tarde, es como si la novedad de un nuevo paso fuera borrada y se deslizara fuera de nuestra memoria: nos acostumbramos a ello, y como sabemos un hábito borra el sabor. Una y otra vez, inconscientemente tratamos de avanzar y de movernos hacia adelante tanto como podamos hasta que surgen nuevas sensaciones y llegamos a nuevas conclusiones.

El mayor discernimiento es quién gobernará sobre nosotros: ¿el Creador o el Faraón, el bastón o la serpiente? Obviamente, en la superficie cada uno de nosotros está dispuesto a elevarse al nivel de la naturaleza otorgante del otro ¿Pero cómo llegamos a eso?

Ahí es donde tiene lugar la lucha entre el Faraón y Moisés o Aarón dentro de un ser humano. Esta sucede dentro de la persona. La disputa es acerca de ¿para quién hago el esfuerzo? Cuando se me ha dicho que no importa cuán fuertemente trate la persona, no ayudará, ¿Por qué debo molestarme en intentarlo?

Por otra parte, ¡está dicho “Nadie puede ayudarme excepto yo mismo” y “He laborado y encontrado!” El problema es que la persona es incapaz de realizar esos cambios, deben ser de naturaleza interna y tienen que ocurrir desde el interior. Sólo debido a cambios internos la persona se permite hacer una nueva ronda de cálculos.

Cualquier cambio depende totalmente de la misericordia de Arriba: podría suceder o no. Pero nosotros tenemos que continuar trabajando, y nuestro trabajo es encontrar misericordia a los ojos del Creador que nos dio este apoyo.

De hecho, esto realmente prueba la frase: “¡Laboré y encontré!” Es decir, nuestra petición no es una petición per se, sino una prueba de la intensidad de nuestro trabajo que está dividido en dos mitades. Una mitad es culminada por nosotros, la cual hace que la Luz, la otra mitad, venga de Arriba y haga la corrección.

El bastón no debe ser tirado al suelo porque se convertirá en una serpiente, lo que significa que no debemos darnos por vencidos acerca de nuestro conocimiento; por el contrario, tenemos que mantenerlo en alto. “Fe por encima de la razón” significa el trabajo que llevamos a cabo con nuestro intelecto, con lo mejor de nuestras capacidades dejando que la Luz se manifieste y nos corrija.

(66935 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Enero del 2012, Shamati # 59)

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