El feroz león y su tesoro

Pregunta: Si la corrección tiene que ser interna, ¿Por qué tomamos estas acciones externas esperando alcanzar cambios internos por medio de ellas?

Respuesta: Allí yace exactamente la diferencia; queremos usar acciones externas (aquellas recomendadas por los cabalistas) para poder alcanzar el punto decisivo donde comenzamos a exigir la Luz de la corrección, porque  entenderemos que nada nos ayudará sino el Creador. Y tenemos que alcanzar este punto tan rápido como sea posible.

Y lo más efectivo para estar seguros de la incapacidad de uno para hacer algo por sí mismo y su carencia de deseo, es tratar e incluirse a sí mismo en el grupo. Entonces rápidamente revelaras que tú no vales ni un centavo, no puedes superarte a ti mismo, empujas a tus amigos fuera de ti, y estás orgulloso de esto, escondiendo de ti mismo la verdad. Trata de mirarte a ti mismo desde afuera y veras todas las formas en las que has evitado una conexión interna con el grupo.

Pero, al mismo tiempo, si tu estas atado a tus amigos, entenderás que ¡no puedes seguir así! Tienes que estar junto a ellos, aun que sea para revelar el mundo espiritual con intenciones egoístas. Y no puedes acercarte a ellos, así que ¿Qué hay que hacer? Y entonces comienzas a gritar que la sociedad y la Luz deberían influirte, ¡cuanto más, mejor! Exiges esto de manera egoísta, cien por ciento para ti mismo, Lo Lishma.

La Luz sigue trabajando y trabajando en ti, algunas veces más, algunas veces menos, alterando tus estados, y comienzas a valorar la cercanía con el grupo, la conexión y el desarrollo. Comienzas a notar una correlación entre estos estados de entusiasmo y la conexión con tus amigos.

Miras partes de la convención y estás lleno de sentimientos. Porque ya tienes esta preparación, esto ya es cercano ti, pones demasiado en esto y entiendes que es lo que atrae a toda esta gente. Sientes sus corazones. Posiblemente el deseo individual de cada persona sea pequeño, pero juntos alcanzamos un gran poder que impresiona a todos.

Con estas acciones llegamos a dos conclusiones. Primero, yo  quiero revelar realmente el mundo espiritual: ¡Dámelo! Lo quiero de manera egoísta, ¿quién no quisiera cambiar este infierno por un paraíso celestial? Segundo, entiendo que no puedo hacer esto sin una conexión con los amigos, dentro de la cual yo puedo revelar lo que tanto quiero.

Este lugar inalcanzable que tanto odio es donde está escondido el tesoro. Entonces ¿Qué hago? Tengo que entrar al calabozo; hay un león en la entrada y en el fondo de este, hay un cofre de oro. ¡No puedo evadir este león!

Pero este tesoro es ¡todo para mí! ¿Cómo derroto al león? Me acerco y esta por atacarme y comerme. El no puede liberarse de sus cadenas; de otra forma, ya me hubiera tragado.

Pero cuando me acerco a él, de repente se levanta y me lleva directo al cofre del tesoro…

(64786 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/25/11, el “Estudio de las Diez Sefirot”)

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