El hábito se convierte en segunda naturaleza

Existe una ley general en la naturaleza, la cual en realidad nos da esperanza acercarnos cada vez más los unos a los otros y para habilitarnos para superar nuestros egos. Esta ley expresa que la naturaleza del humano se convierte en su segunda naturaleza.

Esto lo vemos en nosotros mismos. Supongamos que desde mi infancia y sobre el curso de mi vida, llego a acostumbrarme a ejecutar ciertas acciones con el fin de alcanzar un resultado positivo o evitar consecuencias indeseables. Debido a estas acciones que son preparadas a menudo yo desarrollo un hábito. Este llega a ser el mismo tipo de demandad para mí que el deseo de recibir placer, ya que yo no recibo placer de ninguna otra manera sino así.

La persona aprende esto y estas acciones llegan a ser un hábito para ella. Todo depende sólo de cómo el entorno la obligue a hacer algo, cuantas personas actúan de esa manera, y en qué medida tienen el apoyo de todo lo que le rodea en la vida.

Por lo tanto, si creamos un sistema de educación y organizamos un entorno que ofrezca apoyo a cada persona, uno será influenciado por el simple hecho de que otras personas se preocupan mucho de todos los demás. La persona se dará cuenta de esto a través de los medios de comunicación, de la opinión positiva del público que esto forma.

Además, todos sabrán que hacemos esto con propósito: Jugamos los unos con los otros y pretendemos ser amables, como si pensáramos que todos nosotros somos una familia, como si cuidáramos los unos de los otros como lo hacemos con nosotros mismos. Necesitaremos jugar este juego constantemente. Actuaremos como si ya estuviéramos corregidos. Y ¿Qué hará esto por nosotros?

Gradualmente, debido a este hábito, la opinión pública y la influencia del entorno, yo empezaré a pensar en esta dirección y recibiré una impresión de este comportamiento. Empezaré a formar un hábito, y ya no seré capaz de actuar de otra manera. Esta llegará a ser mi naturaleza, como si hubiera nacido de esta manera en lugar del hecho de que adquirí esta cualidad, que fui forzado a desarrollarla, y aquello con lo que estuve de acuerdo debido a la falta de otra opción.

Por lo tanto, necesitamos darnos cuenta de la ley “un hábito se convierte en una segunda naturaleza”. Todo depende de cuánto se sitúe la persona bajo su propia presión y la presión de su entorno para no olvidar este juego y avanzar de esta manera. Y jugaremos de esta manera como niños pequeños.

Después de todo, cuando los niños juegan, ellos imaginan que están haciendo algo importante y construyen algo nuevo. Pero nosotros sabemos que esto es un juego, y que no es serio, y que no hay nada real en sus acciones. Ellos cometen errores, construyen de nuevo, destruyen una vez más, y otra vez vuelven a construir. Sin embargo, debido a estos diferentes juegos ellos avanzan en su desarrollo, crecen y se hacen más inteligentes.

Sin juegos el niño crecería como un salvaje, un pequeño animal que sólo se hace más grande. Las grandes instituciones usan las mejores mentes incluyendo psicólogos para crear sistemas especiales de desarrollo para niños para jugar usando varios materiales (como bloques y arcilla) y toman en consideración sus intereses (carros, muñecas etc.) Ellos usan varios equipos y programas de computador para esto. Y debido a aquello, los niños avanzan en su desarrollo.

El desarrollo físico también es imposible sin juegos. Nosotros lo llamamos deportes, pero los deportes también son un juego donde usamos actividades físicas para acostumbrarnos a alcanzar resultados que están más allá del poder del hombre común que no se ejercita, entrena ni hace deporte. Vemos que aquellos atletas alcanzan grandes resultados debido a su hábito de trabajar en sí mismos.

También notamos que las personas que viven juntas por muchos años desarrollan percepciones similares; ellas se entienden entre sí sin palabras. Y todo esto ocurre como una consecuencia del hábito de vivir bajo un techo, de mirarse y de sentirse el uno al otro involuntariamente, y de esta manera logran una inclusión mutua el uno en el otro.

De la misma manera, todas las naciones y civilizaciones fueron formadas hace algún tiempo por medio de personas que eran diferentes y extranjeras unas de las otras, interactuando juntos hasta que desarrollaron ciertas características que llegaron a ser específicas de dicha nación.

Esto nos dice que la ley del hábito se convierte en segunda naturaleza es particularmente necesaria para nosotros, para que incluso a través de acciones que no deseamos y formas de interacción que no son naturales para nosotros, podamos adquirir cualidades que elegimos contra nuestra propia naturaleza. Estas nuevas cualidades ya existen en nosotros, y es debido a ellas que nos construimos.

(67359 – Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio # 4 del 1/1/12)

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