Escala una nueva montaña cada día

La diferencia entre hombres y mujeres, entre el Creador y la criatura, es su oposición. Nosotros ni siquiera comprendemos estas contradicciones. Lo que es natural para el hombre, puede ser expresado en la naturaleza de la criatura solo en la intención, la cual él ganó a través sus esfuerzos.

La naturaleza del Creador (Zeir Anpin) es el otorgamiento, y en la criatura (Nukva) el otorgamiento sólo puede estar en la intención. Y si esta intención es correcta, entonces el otorgamiento se produce por el hecho de que esta recibe, y cuanto más, mejor.

Siendo ese el caso, el Kli espiritual (vasija) que nosotros debemos desarrollar, se encuentra por encima del deseo, en la intención. Por lo tanto, no comprendemos cómo es posible calcularla.

Cuando la persona empieza a estudiar, después de cierto tiempo, ve que existe una montaña ante ella y que en su punto más alto se encuentra el templo del Creador, el lugar a cual debe llegar. Sin embargo, cuanto más avanza, más es rechazada por este y más confusa se vuelve ella. De esta manera, el conocimiento de la Torá se opone al conocimiento de los dueños de casa. De hecho, el que avanza con la ayuda de su ego constantemente refuerza sus poderes, sus conocimientos, su seguridad, su comprensión, y siente más apoyo.

Sin embargo, quien realmente trate de escalar la montaña del Creador debe despegarse cada vez más y más del suelo estable, por lo tanto, experimenta una mayor confusión y falta de comprensión. Él tiene que aceptar este rechazo específicamente como la asistencia que necesita para construir su vasija espiritual, la parte femenina, Nukva, para ser similar al otorgamiento, al hombre, al Creador, haciendo un ejemplo de Él.

La dificultad en el avance real es que no es compatible con nuestra comprensión común, sino que exige que nosotros nos convenzamos a nosotros mismos y aceptemos las condiciones impuestas al hombre por el Creador. Esta es la única manera de progresar.

Por lo tanto, en el camino hacia el templo aparecen constantemente con mayor fuerza y poder policías y guardias intransigentes, y ellos lanzan a la persona de la altura que ha alcanzado. De hecho, cada vez que la persona alcanza algún tipo de cambio en sí misma, ella comienza a comprenderlo. Esta comprensión destruye su vasija espiritual, debido a que esta ¡se encuentra completamente en la fe por encima de la razón! La comprensión lo borra.

Y para ser ayudados a no quedar atrapados en nuestro conocimiento, sino que avancemos más y más en la fe por encima de esto, somos lanzados desde la montaña y nos vemos obligados a comenzar de nuevo desde cero. Pero cada vez alcanzamos una altura mayor. Esto significa que somos capaces de renunciar a nuestro ego, en una u otra manera, con la ayuda de la Luz que reforma.

Así, hasta que no quede nada para la persona y ella se eleve completamente por encima de su deseo de recibir, alcanzará la verdadera devoción. Entonces, su deseo (femenino Nukva) se invertirá de su forma externa a ser completamente similar a la naturaleza masculina, al atributo interno del Creador, y se fusionarán el macho y la hembra. Nuestro deseo se vestirá externamente en el Creador.

El ascenso es ocultado con el sometimiento a nosotros mismos y la recepción de la forma del otorgamiento. Si yo estoy preparado para cualquier cosa que me venga de Él y me anulo a mí mismo, entonces puedo convertirme en Su vestidura externa. Y luego de Él vendrá el otorgamiento en forma de Luz Circundante y comenzará a construirme nuevamente. De esto es habla, cuando se dice que cada día la Nukva se convierte nuevamente en una virgen, y el Creador construye a partir de esto un nuevo Kli. Esto significa que la forma de otorgamiento construye en la persona el deseo que es adecuado para ella, la intención correcta.

(66708 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/17/12, Escritos de Rabash)

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