Las consecuencias de una explosión de mil años

Todos somos la consecuencia de la ruptura del gran deseo del primer hombre (Adam HaRishon). Adam HaRishon permaneció en el estado de perfección total a pesar de que se componía de numerosos deseos y que cada uno de ellos quería para sí mismo. Los deseos siempre “piensan” en sí mismos, y a pesar del hecho de que la fuerza esencial gobernaba sobre ellos, se le permitió a toda la estructura permanecer dentro de una condición que es llamada el mundo del Infinito. Este mantuvo la total adhesión y se quedó con el bajo la autoridad absoluta de la fuerza de otorgamiento y amor.

Es similar a esa sensación que a menudo sentimos, cuando estamos sentados y cantando con los amigos en un gran estado de ánimo y esperando que esta sensación de calidez y amor mutuo duren para siempre.

Por supuesto, esto está lejos de ser una sensación espiritual, pero nos da una idea de cómo se sentía el alma común antes de hacerse añicos. Entonces, alguna fuerza externa rompió y destruyó esta sensación.

¿De dónde vino esta fuerza, en primer lugar? Fue revelada en nuestro interior, nunca antes la sentimos y ni siquiera sospechábamos de su existencia. ¡De repente todos sentimos el odio! Siempre estuvo escondido dentro de nosotros y de repente se manifestó en contra de nuestra voluntad.

La fuerza del odio que nos golpeó fue tan grande que cada uno de nosotros simplemente se escapó de la hermosa asamblea y se arruinaron así las conexiones entre nosotros. Todos empezamos a ver esto como algo sucio y repugnante. Ya no pudimos tolerar el permanecer dentro de ella por más tiempo. Esto nos sucedió hasta terminar en este mundo y seguir viviendo ahora en él.

Desde entonces, el mundo siguió su desarrollo bajo la guía de la fuerza del odio. A lo largo de la historia, y hasta la fecha, hemos estado utilizando el poder de la ruptura una y otra vez. Pero sólo en la actualidad estamos empezando a darnos cuenta de que ya hemos alcanzado el final de la implementación del odio en nuestras vidas y que este no nos lleva a ninguna parte más. Nuestra esperanza de lograr una buena vida con su ayuda se ha desvanecido.

El momento de la corrección ha llegado puesto que ya entendemos que el uso del poder del odio y la separación sólo puede arruinar nuestras vidas. Por lo tanto, ¡nuestro deber es hacer algo al respecto!

(66460 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/13/12, El Zóhar)

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