Sin intención no hay resultado

La diferencia entre la espiritualidad y la corporalidad es que en la espiritualidad,  la intención es lo primero y lo más importante, y la acción que sólo sirve para implementar la intención. Sin una intención no hay acción. Incluso una intención por sí misma es una acción.

Así que cada palabra que leemos en El Libro del Zóhar debe tener una intención a lo largo de todo el texto. Sólo debemos pensar en la intención y estar en ella, mientras que el texto “fluye” hacia abajo, como si estuviéramos nadando en un río y necesitáramos controlarnos y dirigirnos constantemente a nosotros mismos: ¿Cómo y en qué dirección estamos nadando?

Sin la intención perdemos inmediatamente la acción. Por lo tanto, la intención debe estar por encima y por debajo de la acción, tanto en la forma en que la vemos como en prioridad.

Nosotros debemos pensar constantemente en la intención: ¿Qué es lo que quiero de esto, cómo dirijo las fuerzas que se evocan durante la lectura del Zóhar con los amigos, y qué quiero como resultado de su influencia?

Si no enfocamos su influencia en nosotros, no hay resultados.

(64515 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de Diciembre del 2011, El Zóhar)

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