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Los chimpancés pueden amar, ¿Y qué pasa con la gente?

No es por casualidad que la sociedad humana es cada vez más comprimida, cerrada y homogénea. Al parecer, este es un proceso natural programado en nuestro desarrollo. Podemos observar esto desde un lado, estudiarlo y analizarlo, pero es un hecho. No importa si nos gusta o no, pero hay un cierto proceso de desarrollo de nuestra naturaleza que tenemos que atravesar, y estas formas deben ser reveladas.

Por lo tanto, no tenemos otra opción, y, obviamente tenemos que construir una sociedad más conectada, amable y cálida basado en el apoyo y la participación mutuos. Todas las fuentes antiguas, religiones y creencias dicen que al final, tenemos que llegar a amar.

Las personas que viven en medio de la naturaleza, lejos de la gente, dicen lo mismo. Ellas sienten el amor que viene de la naturaleza y su preocupación por todo lo que está contenido en ella. Y nosotros, nos relacionamos con los demás de manera egoísta, mirando a través de nuestra propia perspectiva egoísta, no nos damos cuenta de este amor.

Una vez hablé con Jane Goodall, que vivió en la selva durante 17 años entre chimpancés, ella recibió el Premio Nobel por sus investigaciones. Le pregunté qué fue lo más importante que aprendió de la sensación de vivir entre los chimpancés en la selva donde no había otros seres humanos, y si ellos estuvieron dispuestos a aceptarla a ella como uno de los suyos. Y ella respondió: “Amor, esto es lo que sentí entre ellos. A pesar de que siempre están tratando de resolver los problemas y parecen gritar, pero esto es sólo para despertar el amor. Y empecé a descubrir lo mismo en los árboles, en el bosque, en el cielo, en la tierra….”

 La Dra. Jane Goodall y el Dr. Michael Laitman, Foro en Arosa, Suiza

Ella hizo tal descubrimiento a pesar de no tener un carácter sentimental. Una persona, que llegó de una jungla de cemento de EE.UU. y vivió durante muchos años en la selva, poco a poco reveló que toda la naturaleza está llena de amor.

Y aquí realmente estamos frente a un problema enorme. Todas las religiones, creencias y diferentes prácticas espirituales hablar con una sola voz de que el ser humano debe lograr la unidad universal, si no el amor, al menos, las buenas relaciones, sin las cuales la humanidad simplemente no puede seguir existiendo.

Para ello, atravesamos este proceso con el fin de sentir la necesidad, de querer llegar a amar, de desarrollar nuevas relaciones. ¡Es imposible que nos obliguen a amar! Yo puedo pagar para comprar cualquier cosa, excepto el amor. Es posible adquirir una actitud amable por dinero, pero ¡el amor es un sentimiento muy especial, separado de todas las demás emociones humanas!

Por ejemplo, yo siento que te has vuelto importante para mí porque a través de ti aprendo, entiendo, y logro algo nuevo en la vida. Tú te vuelves tan querido para mí como el tema al que quiero llegar con tu ayuda. Por lo tanto, se construye una buena relación entre nosotros.

Podemos entrar en tales relaciones con los demás cuando necesitamos establecer la confianza. Debido a que yo te necesito y tú me necesitas, hay confianza entre nosotros según la medida en la que yo pueda confiar en ti. Pero si de pronto viene alguien que pague más y te dé más contenido y placer, toda tu confianza y lealtad desaparecen.

Por eso, ahora nos encontramos en una situación inusual. ¡Nuestro desarrollo nos ha llevado a sentir que dependemos unos de otros y que estamos obligados a establecer buenas relaciones entre nosotros, según la medida en la que nos amemos los unos a los otros! De lo contrario, no tendremos la confianza adecuada que necesitamos para lograr hoy una buena vida.

(68431 – Del Kab.tv  “Una nueva vida”, episodio # 6 del 1/3/12)

Seducido por la Luz

Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, ítem 59: Por lo tanto, cuando a uno se le concede el arrepentimiento por temor… ahora, evidentemente ve que hay una Providencia de recompensa y castigo. Es claro para él que todo el sufrimiento que había sentido era un castigo de Su Providencia por los pecados que cometió.

¿Por qué la Providencia nos está siendo revelada? Es porque no pueden echarnos a perder. Cada vez tenemos una medida adecuada de ocultamiento que nos impide culpar al Creador y Su Providencia dentro de nuestros deseos que fueron destruidos al principio y al hacerlo, nosotros descendemos aún más.

El paso que es bueno para nosotros se nos oculta para nuestra propia protección. Al igual que los padres “disminuyen” su amor por sus hijos y comienzan a exigir más de ellos. Ellos demuestran “crueldad, insolencia y obstinación” en la medida en que el bienestar del niño lo requiere. Ellos lamentan tener que “limitar” su amor, pero no hay otra manera. Esto se llama “el sufrimiento de la Shejiná“, que tiene que estar oculto de los inferiores.

Sin embargo, cuando la persona revela su Providencia, la cual se basa en la recompensa y el castigo, ella se libra de las limitaciones. Ahora, puede portarse mal como un niño que de repente se da cuenta que sus padres lo aman incondicionalmente y sin fin y es por eso que él deja caer todas las barreras.

Los cabalistas escribieron mucho sobre esta situación. Como se nos ha dicho, “El que escatima la vara odia su descendencia”. Es esencial utilizar la rigidez y la perseverancia, mientras que se equilibra entre constantemente el juicio y la misericordia.

El Creador tiene que ocultarse de aquellos que han recibido deseos. Él puede abrirse  sólo a los deseos de otorgar, aunque, es cierto sólo en lo que respecta a su Providencia en vez de hacerlo en lo que respecta a las Luces. Por supuesto, estos también son Luz, pero tienen que ver con la inteligencia y no con los sentimientos.

Esta etapa es el punto de partida del desarrollo humano. Debe quedarnos claro que sólo avanzamos, mientras adquiramos las pantallas y poderes correctos. Gracias a ellos, si el Creador se manifiesta como bondad absoluta y está listo para llenar todos nuestros deseos, no perdemos nuestra independencia. En el momento del ocultamiento nos protegemos, y aún más.

Cuando estábamos en el ocultamiento, no teníamos nada que “robar”, ahora, tenemos algo para robar, debe aguantarnos de hacer algo así. Mientras tanto, en el ocultamiento, no consideramos que el Creador sea tan bueno y benévolo. Nuestro deber es evitar ser estropeados por esta sensación. Está prohibido echar por tierra el miedo de uno, debido a la abundancia del Creador y a nuestra actitud hacia el Creador. Por el contrario, el miedo tiene que seguir creciendo: “¿Seremos capaces de dar al Creador a un nivel tan alto? ¿Somos capaces de elevarnos por encima de todo lo que se nos revela?”

La revelación del Creador nos debilita en gran medida, puesto que esta complementa el deseo. Es como si el Creador nos dijera: “Haz lo que quieras. No hay restricciones. Eres bienvenido a tener la mitad del reino o todo el reino”. Aquí radica el problema: ¿Somos capaces de evitar tal confusión?

Lo más importante no es el placer, sino más bien la ilusión y el desorden total. De repente todo nos elevamos por los cielos: “Todo está bien, podemos hacer lo que queramos, ¡es fácil! Anteriormente, no nos dábamos cuenta que todo vino directamente del Creador, y estaba impregnado de amor. Por otra parte, estamos totalmente de acuerdo con Él y Él nos entrega a nuestros caprichos…”. Ahí es donde podemos meternos en problemas.

Es por eso que tenemos que trabajar constantemente en nuestros deseos hasta que alcancemos el nivel de otorgamiento. Cuando el Creador se revela a nosotros, aun continuamos en nuestro camino. Sin embargo, esta revelación completa, totalmente abierta, “es sólo un truco, una invitación hacia el lado equivocado de nosotros para que sigamos ampliando la pantalla y utilicemos el ingenio contra la inclinación al mal, contra el Faraón.

Es como si el Creador y el Faraón se acercaran a nosotros juntos, como en el “Rollo de Ester”, donde es aún más difícil saber quién es el Creador y quién es Asuero (el rey). El rey apoya a Amán, mientras que Mordejai se encuentra a las puertas en la calle, y no sabemos a ciencia cierta cuál de ellos está en lo correcto.

En momentos como este, no podemos sostenernos sin el entorno adecuado que nos evoca a la vida.

(67812 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/26/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

Esto llegará gradualmente

Pregunta: Si leo el texto mientras escucho El Zóhar, no puedo concentrarme en el rezo. ¿Qué es mejor: leer o rezar?

Respuesta: Es mejor si se hacen ambas cosas, pero tú no puedes lograrlas a la vez. Esto tarda un largo tiempo. Es similar a trabajar con algún dispositivo nuevo o a entrar en una nueva sociedad. En un principio, no sabemos nada de ellos. Comenzamos a explorar sus patrones de comportamiento y las reacciones al entorno y, finalmente, analizar los datos iniciales y nuestras impresiones, podemos averiguar qué afecta a este mecanismo y qué no.

Gradualmente, comenzamos a sentir los matices del sistema, aprendemos cómo reacciona a factores externos. No importa si se trata de una sociedad humana, de una familia, de una persona o de una máquina. Todos los sistemas reaccionan a las influencias externas.

Cuando estudiamos el sistema superior: Aba ve Ima, ZON, los mundos de BYA, y Atzilut, poco a poco comenzamos a asignarles nuestras propiedades a ellos, bajo la influencia de la Luz circundante. Podemos hablar de la diferencia entre Aba ve Ima (padre y madre) y ZON, que ocupa una posición por debajo de Aba ve Ima o que los mundos de BYA, nosotros distinguimos entre las líneas derecha e izquierda, y reconocemos Arij Anpin con su “particiones cerebrales” e “inteligencia oculta”.

Nosotros comenzamos a sentir las definiciones. Es como si conociéramos a las personas que pertenecen a un determinado grupo o como si nos conectáramos con una persona que nos es familiar, con una sensación concreta: agradable o desagradable, intimidante o no.

Cuando llegamos a conocer El Zóhar y otros libros cabalísticos, nosotros relacionamos las nociones cabalísticas de la naturaleza interna y externa con nuestras propias sensaciones. Por lo tanto, empezamos a ensamblar todas las imágenes en una sola imagen, sin importar qué leemos: ya sea un capítulo semanal de la Torá, del “Estudio de las Diez Sefirot”, o del Libro del Zóhar, los cuales están escrito en un lenguaje alegórico. Empezamos a recoger todas las imágenes en una sola imagen.

Todo esto se trata del sistema superior al que pertenecemos y el cual influye sobre nosotros. No importa de qué hora y lugar estamos hablando: de la esclavitud egipcia, vagando en el desierto (como se ha descrito en la Torá), de la ruptura de los mundos, o de la corrección que se describen en el “Estudio de las Diez Sefirot”.

No sólo empezamos a entender que todas las fuentes hablan acerca de eventos paralelos, sólo que utilizan lenguajes diferentes, también comenzamos a conectarlos a nosotros mismos. En primer lugar, pensamos que todo estaba por fuera de nosotros y que algún sistema superior estaba en otro lugar, mientras que nosotros estamos aquí en este mundo. Pero más tarde, nuestra propia visión comienza a diferir y a reconocer que todo está dentro de nosotros y que todo está relacionado con nosotros. Toda la Torá es la instrucción (Orah) que nos ayuda a entrar en el auténtico sistema a fin de evitar el estado de inconsciencia y a mantenernos alejados de una condición de vida sin ninguna pista de dónde estamos realmente. Así es como avanza la persona gradualmente.

Cuando abrimos El Zóhar o cualquier otro libro cabalístico (El Estudio de las Diez Sefirot, el Tanaj, el Midrash, o los Salmos), sólo depende de la persona y de la profundidad de su sensibilidad, que todas estas fuentes le hablen, el Creador, y el regulador que los conecta entre sí, es decir, el mundo, la humanidad, el grupo, y nuestros maestros, los grandes cabalistas, los autores de los libros que nos conectan con la espiritualidad.

Entonces, no importa qué “lenguaje” estamos utilizando y a qué estilo nos aferramos, todo lo que importa es si tenemos suficiente tiempo y un lugar adecuado para las acciones auténticas. Nosotros sentimos que estamos frente a un sistema que nos facilita la revelación del Creador. Este sistema es tanto externo como interno y el Creador se mantiene dentro de él hasta que “Israel” (el pueblo), la Torá, y el Creador se conecten dentro de un todo, como el que todos nosotros nos esforzamos siempre por alcanzar.

Esto llegará gradualmente.

(67809 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/26/12, El Zóhar)

Gritando por el vacío

Pregunta: ¿Cómo podemos protegernos a nosotros mismos en el momento de la revelación del Creador, si nuestras Reshimot (genes informativos) y deseos cambian y se renuevan en cada nivel dado?

Respuesta: Esto es cierto, pero no debemos pasar por alto el principio inicial que indica que la única cosa que tenemos que hacer es trabajar en nuestros deseos y demandas, y el resultado vendrá de Arriba. No hace ninguna diferencia si enfrentamos incluso miles de situaciones confusas. Todo lo que hacemos es preparar un deseo para cada estado.

Hay una confusión total a nuestro alrededor, no podemos trazar las conexiones internas y no entendemos nada. Nosotros no tenemos que entender: Todo lo que tenemos que hacer es querer. No estamos obligados a comprender la situación ni a ensamblar en una sola imagen los fragmentos de la imagen completa. Nuestra tarea es querer conectarlos entre sí con la ayuda de la Luz que reforma. Cuanta más confusión haya, mejor.

Si consideramos nuestro trabajo de forma incorrecta, parecerá que no avanzamos nada. Recibimos cada vez más confusión y frustración; si mirando hacia atrás, estamos asustados por los acontecimientos de los últimos años, y si miramos hacia adelante, no vemos ni un atisbo de esperanza. Rabash me dijo una vez: “Si en el momento de salir de una lección que no te sientes más vacío que el día anterior, significa que la lección no tuvo éxito”.

La lección debe terminar con una sensación de que no tenemos nada. “¿Qué debo hacer?”, yo gritó. Mi grito tiene que resonar.

(67852 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/26/12, “Estudio de las Diez Sefirot”)

Yo no veo un juego

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