Adiós a Egipto

Tenemos que ir hacia una gran cantidad de problemas con el fin de alcanzar “El Rey de Egipto murió” Y después de “muchos días” empezar lo que  tenemos que llevar a cabo, muchos actos con el fin de revelar la demanda correcta dentro de nosotros. Si simplemente “gritáramos  desde la carencia del deseo por trabajar”, esto no es llamado  “suspirar por el trabajo”.

Si no recibiéramos placer del trabajo, gradualmente deberíamos discernir: “¿Qué significa “El Rey de Egipto murió”?” ¿Por qué y para quién estamos trabajando?  Gradualmente discernimos esto, hasta que nos damos cuenta de que hay otro rey y que debemos salir de Egipto con el fin de ser trabajadores del Creador, es decir, trabajar para el otorgamiento.

Sin embargo, ¿Cómo puedo hacer aquello si aquí en Egipto todo es tan fácil? Soy construido de tal forma que siento placer el momento en que realizo cierto acto o hago un esfuerzo al pensar. La recompensa llega instantáneamente, dentro de mi deseo. Aunque al principio, me parecía que anhelaba el otorgamiento, esto fue con la intención de “con el fin de recibir”. Yo otorgo, pero así es cómo yo recibo placer, cuando me identifico con mi deseo egoísta.

Sin embargo, cuando el Rey de Egipto muere, es una gran ayuda de Arriba, permitiéndonos separarnos de él. De hecho, ahora está muerto, yo me deshice de él. Yo no quería aquello, pero él me ha dejado. Mi ego se ha separado de él.

Y no sé qué hacer;  ya no tengo a nadie para quién trabajar. Yo lloro y estoy inmóvil. Siempre lo disfrutaba mucho, y ahora soy abandonado sin placer en la vida. ¿Cómo encontraré placer? ¿En qué deseo, pensamiento o intención seré capaz de sentirlo? Yo empiezo a buscar.

Solía trabajar, otorgando con el fin de recibir,  a pesar de todo ahora tendré que buscar algo más, e inevitablemente, a través de los golpes, alcanzaré el otorgamiento con el fin de otorgar. Yo pienso en mí mismo: Si no tengo las vasijas en las que pueda encontrar placer, puede que sea capaz de derivar placer de alguien más.

Yo miro a alguien más. Él tiene placer,  mientras que yo no tengo vitalidad. Es por esto que lo envidio y quiero unirme a él, con el fin de disfrutar su placer. Tal vez de esa forma, por lo menos recibiré alguna satisfacción. Es así como empezamos a ver a nuestro alrededor. Yo  ya no puedo disfrutar por mí mismo cuando trabajo dentro de mi “Egipto” como antes.

Sin embargo, si otorgo hacia el entorno y les causo placer, seré capaz de unirlos y disfrutar junto con ellos; aunque yo me junto con la intención de recibir algo de esa manera, esto todavía se llama otorgar al entorno. Aquello es llamado Lo Lishmá (no por Su nombre). Yo les otorgo y quiero que ellos tengan bondad ya que me voy  a identificar con ellos y unirme a ellos, para  encontrar bondad dentro de ellos. Esta ya es una etapa avanzada.

Existen distintas etapas al acercarse a la salida de Egipto. Algunos se dan cuenta de que actúan con el fin de beneficiar al egoísmo y más tarde alcanzar Lishmá, y hay otros que no se dan cuenta de esto por el momento y sólo actúan en busca del placer. A pesar de todo, sin importar qué, estamos avanzando.

Yo ya tengo la dirección: Entiendo que debo unirme al grupo que está saliendo de Egipto. De hecho, yo no recibo placer de la vida simple. Aunque, si me uno con ellos, entonces allí, dentro de ellos, en su unidad, encontraré el placer y revelaré mi única vida espiritual. Ese ya es un paso hacia la salvación. Hay un propósito al alejarse del egoísmo. Después de todo, Egipto ya está muerto y esto es suficiente. Si una persona siente que debe otorgar al grupo y revelar la fuerza colectiva en este, llamada Creador, si él quiere ser incluido en este para que él también reciba algo, esto ya es llamado Lo Lishmá (Un  deseo egoísta por la espiritualidad).

Existen varias formas  y niveles en cada uno, en diferentes momentos, pero esto ya da la dirección hasta que  concluimos la lucha, los diez azotes, lo cual ayuda a la persona a separarse del Egipto por el bien y siente la vida en Egipto como una obscuridad.

El último golpe es la muerte del primogénito, lo cual nos muestra que nada se derivará de esta situación para nosotros, nada “nacerá” de esto. Y entonces ya está totalmente claro para la persona que este estado no puede dar ningún resultado. Cuando cada primogénito de Egipto muere, entonces él está de acuerdo en escapar.

Todos estos estados de los que la Torá nos habla tienen lugar en nuestro deseo de recibir. Golpe tras golpe: Sea el Faraón o el Creador que prevalezca y Moisés mira cómo todo esto ocurre dentro de él y cuáles son los valores que él da el deseo de recibir o el deseo de otorgar. Esto es hasta que él ve la obscuridad en su situación, y se queda sin  otra elección que escapar a través de esta obscuridad hacia el deseo de otorgar, sólo para ver alguna señal de la Luz adelante. Y es así como escapa de Egipto. Esto es lo que debería ocurrir en una persona que está preparada para unirse a la sociedad, incluso si llega con el fin de encontrar sustento en esta  y un llenado egoísta: Esto ya es llamado Lo Lishmá.

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