Armonía con uno mismo

Pregunta: ¿Podemos hablar de los problemas cotidianos de la vida en el curso de educación integral, conectarlos cada vez con la integralidad?

Respuesta: Si estamos diciendo que lo general y lo particular son iguales, significa que podemos relacionarlos a la familia. ¡Muchísimo! En otras palabras, tú inmediatamente transforma un salón de clases, grupo, en una familia y así estableces condiciones integrales dentro de ella.

Al mismo tiempo, nadie explora en el mundo privado de otro. Lo que estamos haciendo es crear una familia, algo común por encima de nosotros, donde tú y yo somos nosotros. Entonces automáticamente conectamos a los niños a ella, y ellos también formarán parte de este sistema integral. Surgen así relaciones completamente nuevas dentro de una familia.

Lo más importante es no presionar a nadie, porque el desarrollo correcto, normal, requiere de una armonía interna entre una persona y sus cualidades innatas. Yo no debo ocultarlas, destruirlas, ni disminuirlas, o cualquier otra cosa de esa naturaleza. Tengo que llegar a un estado tal en el que, por el contrario, mis cualidades innatas florezcan en mí completamente.

No entendemos por qué debemos conservar todas nuestras cualidades negativas: engaño, envidia, celos, odio, un centenar de tipos de miedos, y así sucesivamente. Pero todas ellas tienen su propósito, su comprensión precisamente en este estado final. Cuando la persona se desarrolla, poco a poco se da cuenta que estas cualidades son necesarias para ella, aquella que las aplica, solo que en la forma opuesta, cuando estos temores la obligan a ser integral y la llevan “fuera de sí misma”, en vez de empujarla hacia el interior.

(69309 – De la “Charla sobre educación integral” # 8 del 14 de Diciembre del 2011)

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