Arrasados por el espíritu de amor

De la Constitución de la Convención de Arava: durante todos los días de la Convención me comprometo a desconectarme interna y externamente del mundo físico y a olvidarme de mí mismo. Yo me desconecto y estoy listo para escapar del estado presente, para saltar hacia el Mar Rojo, para perder mi cabeza, dejarlo todo, permanecer desnudo y desamparado y aceptar lo que venga, sólo porque viene de Arriba.

Debemos elevarnos por encima de todo lo que somos. Aquí se requieren esfuerzos constantes.

Se nos dice que: “Ellos ayudaron a cada uno de sus amigos”. Si todo el grupo aspira a este ascenso, a la fe por encima de la razón, funcionará para todos, será fácil para todos. Ahora nos resulta difícil conectarnos, pero si queremos utilizar el poder de la unidad, de repente sentiremos un alivio.

Cuando la fuerza general opera sobre la persona, las dificultades desaparecen. Ella deja de sentir temor, y es arrastrada por la corriente. Esto es lo debemos alcanzar.

De hecho, todas las condiciones son fáciles si se las llevan a cabo a través de la unificación.

En la Convención, todos son responsables de todos. Es reciprocidad, garantía mutua. Todos se preocupan por los demás, por la unidad. Dentro de mí debo orar constantemente por los amigos de manera que ellos se conecten, que su deseo finalmente se haga realidad. Si esta oración vive desde dentro de mí, entonces sin duda yo también estoy dentro.

 

(70538 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/21/2012, Constitución de la Convención de la Aravá)

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