Debe haber un equilibrio entre la mente y el corazón

En ciertos momentos son capaces de sentir un anhelo por el otorgamiento, por dar, por la cercanía, por abrazar, por la unidad de los corazones, pero al momento siguiente nos enfriamos. Esto se debe a que nosotros no estamos corregidos, y nuestra impresión proviene del ego.

El ego se compromete a dar en un momento y se adhieren de manera egoísta a otro, para sentir la conexión. Entonces, me siento orgulloso de arreglármelas para conectarme y esto es lo que me sostiene. Sin embargo, un minuto después, una nueva Reshimó (recuerdo) enfría el entusiasmo.

A veces, la persona está lista para saltar del décimo piso. Por un momento, ella está dispuesta a hacer cualquier cosa, debido a la desesperación que siente en su corazón roto, pero al segundo siguiente ya se arrepiente y comienza a pensar lógicamente. Sucede así porque proviene del uno y único deseo egoísta que tiene la persona.

¿Cómo podemos estar en el estado corregido por un período de tiempo más largo, tanto en la mente como en el corazón, y no arrepentirnos de la decisión que tomamos, a pesar de que este es superior a nosotros y es contrario a nuestra naturaleza? ¿Cómo podemos arrojarnos de manera consciente como si estuviéramos saltando al vacío del décimo piso, y, al mismo tiempo quedar suspendidos en el aire sabiendo lo que nos está sucediendo, estar preparados para ello y querer que esto suceda?

Esta no es un paso temerario y loco que viene de la desesperación de un corazón roto, sino de una decisión clara y racional. Este sólo puede darse si tú tienes otra fuerza, la fuerza del otorgamiento que actúa en contra de la fuerza receptora. La Luz que influye en la persona le permite mantenerse de esta manera y alcanzar una decisión anunciada.

Una acción espiritual nunca se lleva a cabo solamente de acuerdo al deseo del corazón, sino que debe ser deliberada, calculada, tanto en el corazón como en la mente. Cuanto más opere y brille la Luz superior sobre la persona, más capacitada estará para tomar la decisión correcta, para dar su propia vida, su alma, y, al mismo tiempo, para apegarse a la decisión por largo tiempo, hasta que complete ese nivel y se eleve al siguiente nivel.

Con respecto al nivel actual, ella nunca cambiará su decisión. Cuando llegue al próximo nivel y crezca el deseo, ella caerá y se levantará de nuevo al siguiente estado. La señal de dicho avance es una constante sensación de felicidad.

(67945 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/29/12, Escritos de Rabash)

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