El Creador en el centro del grupo

Baal HaSulam: “Un discurso al completar El Zóhar”: Y mientras uno mira cómo su entorno insulta Su trabajo y no aprecia de forma adecuada Su grandeza, uno no puede sobreponerse al entorno. Por lo tanto, uno no puede obtener Su grandeza e insultarla durante su trabajo, como lo hacen ellos. Ahora puedes entender el verso, “En la multitud de personas está la gloria del rey”, ya que la medida de la grandeza viene del entorno bajo dos condiciones:

1. El medida de aprecio del entorno.

2. El tamaño del entorno.

Todo depende de la conexión con el grupo. De éste extrae la persona la fuerza para conectarse, y es allí que nuestro poder crece hasta que alcanzamos al Creador que está en el centro del entorno.

Pero si la persona no se conecta con el entorno, no tiene de quien recibir la fuerza, y entonces no encuentra la fuerza superior en el centro.

Muchos detalles conforman nuestra conexión: los positivos y aparentemente los negativos. Estos pertenecen a los distintos niveles de Aviut, es decir de aspereza, el “espesor” del deseo. La persona no puede hacer nada por si misma sin su Aviut. Ella debe recibir un estímulo del entorno, como necesidades, obstáculos y problemas. Cuando la persona los supera, va hacia los amigos otra vez ya que es imposible avanzar sin la negatividad suficiente.

Entonces existe mucho trabajo por hacer y todo se encuentra en la sociedad. Sólo allí adquiere gradualmente la persona, el espesor y la pureza del deseo. De pronto, sus esfuerzos se añaden a la medida necesaria y descubre al Creador dentro de la unidad con sus amigos.

Si la persona no ve al Creador entre los amigos, este es un signo de que aún no se conecta con ellos. Si no entiende que el Creador se revela específicamente allí, quiere decir que la persona aún está lejos de la unidad. La persona debe por lo menos creer en los sabios, que el Creador se revela dentro de nuestra unificación, en su centro. En el camino hacia este uno puede ella adquirir el grosor del deseo, experimentar muchas decepciones, y a la vez sobrepasar muchos obstáculos y refinarse.

Ambas cosas son necesarias. Si la persona no se desespera, puede descubrir muy pronto al Creador, como en el éxodo de Egipto.

(70259 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/19/2012, “Consejos para la Convención de Aravá”)

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