El mundo espiritual, tal como es, sin ningún milagro

Toda persona en cierta etapa de su vida comienza a sentir que tiene que revelar su significado. Esta puede ser una búsqueda consciente del significado de la vida, lo cual es entregado a individuos, personas elegidas, o un impulso inconsciente, como es característico del resto de las personas. Sin embargo, todos tendrán que encontrar en algún punto la respuesta a esta pregunta: ¿Para qué estoy viviendo? Ya que el objetivo del desarrollo es regresarnos a todos a nuestra raíz.

Cuando una persona pregunta, “¿Para qué es esta vida?” en esencia, está preguntando. “¿Para qué necesito este sufrimiento?” el sufrimiento es personal o común, pero todos preguntan porque sus deseos no están recibiendo satisfacción. Entonces una persona comienza a buscar, y algunas personas llegan a estudiar Cabalá, mientras que algunas personas llegan a algún otro lugar.

Nuestro desarrollo en el nivel humano comenzó cientos de miles de años atrás, desde el comienzo en el cual surgió la humanidad, al haberse elevado por encima del nivel animal. Comenzó a partir del desarrollo de la mente y el lenguaje, pero en realidad, el hombre era movido por la misma pregunta: “¿Para qué estoy viviendo?” Aun cuando, una persona, que vivió hace miles de años, no entendía la esencia de esta pregunta, justo como ahora, cuando esta pregunta es despertada en nosotros, no entendemos exactamente su verdadero significado. Es simplemente un impulso no muy claro, que hace que nos movamos hacia adelante.

Así es como toda la humanidad se mueve hacia adelante persiguiendo riquezas, fama, poder, y conocimiento sin saber que la meta del desarrollo no está en esto, sino en alcanzar tu raíz, averiguar: ¿De dónde vengo y qué me gobierna, y en realidad significa, hacia dónde debo ir?

El deseo de disfrutar, despertando en nosotros, nos hace esas preguntas, que gradualmente se vuelven siempre más precisamente dirigidas hacia la raíz desde la cual la Luz superior está brillando hacia nosotros. Así está establecido nuestro sistema.

Pero una persona, que ya ha llegado a la última etapa de desarrollo, y que ha sido llevado a un lugar donde comienza a estudiar, al principio no entiende la conexión entre su necesidad de averiguar para qué vive, cuál es el significado de su vida y lo que estudia. A menudo, ni siquiera está consciente de la pregunta misma, que toma la forma de muchas otras preguntas, simple curiosidad.

Así es como comienza a estudiar la ciencia de la Cabalá, o al principio se interesa en algunos otros métodos, gastando largos años en esto. Algunas veces, haciéndolo pasar por Cabalá, se le venden varios “milagros” y consejos acerca de cómo tener éxito en la vida y como averiguar de tu pasado, presente y futuro. Sin embargo, si realmente llega a la ciencia de la Cabalá, y no a la adivinación, entonces descubre los libros Cabalísiticos por sí mismo y no entiende dónde se localiza todo esto: los mundos superiores y los Partzufim.

Él no tiene ninguna conexión con todos esos conceptos. No sabe dónde existe todo eso, ¿más allá de los límites de nuestro mundo, nuestra Galaxia, o incluso todo el universo? ¿Está en algún lugar ahí arriba, abajo, o tal vez dentro del material? Es muy difícil para una persona entender como relacionarse con todo esto.

Mucho tiempo es invertido en esto. E incluso cuando una persona escucha, no oye que la ciencia de la Cabalá sólo habla de la conexión entre las personas. No entiende que al establecer la conexión correcta, revelamos la realidad, la cual pertenece a una dimensión nueva, elevada.

Es difícil para él, dadas sus opiniones e impresiones previas acerca de la ciencia de la Cabalá el conectarla con las relaciones humanas ¿Cómo puede una ciencia tan elevada y oculta, nombres y mundos tan altos, acciones y fuerzas, tener una conexión con nuestras relaciones mutuas, entre yo y el prójimo, entre yo y mis amigos?

Él simplemente no puede entender que todos los mundos superiores y lo que ocurre dentro de ellos es en esencia la conexión “sicológica” entre nosotros, las personas. Y si comenzamos a interactuar entre nosotros, con otorgamiento y amor, esto significa que estamos usando la fuerza espiritual. En el caso de que lleguemos al verdadero amor ´por nuestro prójimo, y no ese amor egoísta, al cual estamos acostumbrados en este mundo, el cual es llamar amor al usar al otro por el bien de mi propio placer.

Sin embargo, si me uso por el bien del beneficio de otras personas, esto es llamado amor por mi prójimo. Cuando me relaciono de esta manera con alguien más, entonces en mi relación hacia él comienzo a revelar los Partzufim espirituales, los mundos superiores, Sefirot, ángeles, demonios, espíritus, y todas esas fuerzas espirituales, que están “a favor” o “en contra” de mi conexión con otros. Pueden ser fuerzas positivas o negativas, es decir las fuerzas de “santidad” o “maldad.”

Todas juntas se unen en una fuerza común, la cual revelo en mi amor por el otro, llamado el Creador, que tiene un número de nombres que reflejan el carácter de mi conexión con otros.

(68749-De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 3/2/12, Escritos de Rabash)

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