Hundiéndose en la Luz

Los amigos se unen a través de una meta. Junto con ellos yo constantemente puedo verificar qué es nuestra meta y cómo alcanzarla a través de la unidad. Esto no significa que primero nos conectamos y luego aspiramos a la meta. Esta no está en algún lugar exterior y nosotros no la buscamos como una unidad de fuerzas especiales (color verde). No, la meta se alcanza con nuestra unificación (color rojo).  Nosotros estamos juntos, y alcanzamos una adhesión tal entre nosotros, que la meta se revela en el interior. Es en nuestra adhesión que nosotros descubrimos al Creador, de acuerdo a la ley de equivalencia de forma.

Los niveles de nuestro avance se inviten en cada uno y cada paso que damos se dirige al interior. Por esta razón la sabiduría de la Cabalá es llamada la internalidad de la Torá.

Nuestros deseos egoístas son como puntos negros, y nosotros construimos la conexión por encima de la razón con la ayuda de la Luz que Reforma. La Luz en sí misma también está adentro, en nosotros y se llama la Luz Circundante no porque esta se vierta sobre nosotros desde el exterior sino porque esta viene de un nivel más elevado, es decir desde el interior. Esta nos conecta y llena el vacío de nuestra interconexión como una nube que cubre un valle.

Entonces sentimos que somos como cubitos de pan tostado en una sopa. Es decir como si nosotros diéramos un paso hacia la niebla, en el agua y nos hundiéramos en el espesor de la sensación colectiva. En esto nosotros descubrimos la raíz que está ahí: el Creador y la adhesión con Él.

Todo esto es interno. No hay nada afuera.

(70274- De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Febrero del 2012, “Consejos para la Convención de la Aravá”)

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