La audacia no nos va a dañar

Pregunta: ¿Puedo obligarme a mí mismo a cambiar internamente? ¿Existe tal acción? Por ejemplo, si constantemente pienso y me preocupo por las intenciones de los amigos y prendo la alarma del reloj para que me recuerde hacer eso, ¿seré capaz de medir el resultado de tales esfuerzos?

Respuesta: Yo no conozco el resultado. Yo me esfuerzo y no sé lo que voy a encontrar.

Pregunta: ¿Cómo puedo examinar las cosas de esta manera? ¿Cuál es el propósito de tal estudio?

Respuesta: Llevarlo a cabo. Si lo hiciste, el resultado será positivo. Todas las demás preguntas y reclamos provienen del ego: “¿Qué hago para formar esto? ¿Estoy perdiendo algo?”

Trata de separarte de ti mismo lo más que puedas: Existe una misión y no necesito nada más. Suena la alarma del reloj y pienso en los amigos. Luego ellos desaparecen de mi vista hasta el siguiente “ring”. Eso es todo.

Podemos tener éxito. El problema es la debilidad interna: Tú no tienes la suficiente audacia. Después de todo, la audacia hacia el cielo abre las puertas para ti.

En el momento en que ves las cosas de forma inteligente y sin llamar la atención, tú estás tratando de girar la manija de la puerta silenciosamente y de deslizarte hacia el interior. Pero no, tú debes golpear la puerta para que esta se abra.

Pregunta: ¿Cómo puedo adquirir esta audacia hacia el cielo?

Respuesta: La audacia no es cuando yo actúo dubitativamente: “¿Esto merece la pena? ¿Tal vez no somos dignos de ello todavía? Quizás  primero debamos acumular poder y conocimiento…” Audacia es cuando yo demando, aunque sé que no lo merezco. Yo sé eso y aun así lo demando como si el Creador me estuviera debiendo.

Y esto está justificado. Yo entiendo que no puedo salir de mi ego, que el Creador me ha creado de esta manera para que yo realmente no pueda conectarme con los amigos. Sé que estoy de pie ante una pared, porque he descubierto esto después de los esfuerzos que he realizado. Ya he probado muchas cosas y he alcanzado algunas, pero todos mis logros son inútiles frente a este muro. Cada vez la inclinación al mal se apodera de mí y me dice: “Espera un poco, todavía tienes que terminar lo que no has tenido la oportunidad de hacer. Tal vez en un mes o dos, quizá debes repasar Shamati, y acumular poder… pero ahora no estás listo todavía. Deja que los demás lo intenten”.

Tiene que haber audacia aquí, pero una audacia muy seria y profunda: “Yo me lo merezco y eso es todo”. Esto no es un ataque sin sentido, sino un cálculo cuidadoso. Puedo traer conmigo los esfuerzos que hice; yo no demando cosas simplemente, y lo hago junto con los amigos,  No hace ninguna diferencia si nos vemos como una banda de criminales y no como un grupo consolidado, nosotros exigimos de manera decisiva, como gente valiente que no se dará por vencida.

(68053 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Enero del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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