La conexión rota entre las generaciones

Una vez pensamos que el desarrollo humano egoísta podría ser infinito, que podríamos continuar inventando nuevas máquinas maravillosas, que cada persona tendría su propio avión, y tendríamos maneras sin precedentes de conectarnos. Pero con el tiempo, la persona que consume todas estas cosas de repente descubre que ella no quiere más de lo mismo, ¿Para qué sirve todo esto? Ella se siente vacía y carente de llenado en todo esto.

¿Por qué no le da satisfacción? El problema es que todo el desarrollo pasa a través de los deseos que están en constante crecimiento. ¡Y de repente dejaron de crecer! Por el contrario, sentimos muchos más deseos que van en retroceso.

Una vez la persona quería tener una familia grande, cuanto más grande mejor, muchos niños, e incluso muchas mujeres. Entonces esto se volvió innecesario, una esposa y dos hijos fueron suficientes, incluso un niño fue suficiente. Y hoy ya no quiere ni siquiera eso. La vida está volviéndose tan difícil y complicada que la gente no quiere salir de casa de sus padres en los países desarrollados hasta los 30 o 40 años de edad.

La persona trabaja y gasta todo su dinero en sí misma, ¿por qué necesita una esposa e hijos? Ella puede viajar, descansar, divertirse y sentirse libre. Su madre cuida de ella y es feliz.

Hemos construido una sociedad con una infraestructura desarrollada en la que podemos comprar alimentos preparados en los supermercados, sólo es necesario calentarlos en el microondas y la cena está lista. No hay necesidad de compartir un apartamento con nadie, la persona puede tener el suyo, y ella se siente libre. Y una vez que se vuelve vieja, tiene derecho a una pensión, seguro médico, atención hospitalaria, y a una parcela en el cementerio, ¿qué más hay para mí? ¿Vale la pena gastar toda mi vida trabajando duro?

Nuestro ego está volviéndose tan grande que nos sentimos incapaces de conectarnos con otros, de invertir nuestra energía en ellos, de cuidar de ellos para que más adelante ellos cuiden de nosotros. No me siento capaz de conectarme tanto con alguien.

O tenemos la oportunidad de unirnos bajo condiciones mutuamente benéficas, y mi esposa y yo vivimos como dos amigos, como socios. Nuestra vida parece algo más que dos personas que viven juntas, una familia de verdad, como solía serlo. Yo trabajo, y ella trabaja. Ella hace algo en la casa, y yo hago algo. Ella paga y yo pago.

Nosotros participamos de manera equitativa en todo. Este no es el tipo de familia en la que el marido una vez fue el señor, el jefe de la familia, él trabajaba y proveía para las necesidades de la esposa, que estaba en casa criando a los niños. Ahora, ambos salen temprano de casa, dejan los hijos en la guardería o jardín infantil, vuelven a casa por la noche, y recogen a los niños. Y ¿cuánto tiempo pasan en casa? Ellos casi ni se ven. Él ve un poco de televisión o se sienta en el computador, ella rápidamente limpia un poco de polvo, lava los platos, tira la ropa en la lavadora, y ya está, se terminó el día.

Ahora ellos son completamente iguales, no como solía serlo cuando uno era superior y el otro era inferior, donde había una cabeza en la familia, un señor. En otras palabras, la familia ha perdido su estructura inicial y se ha convertido en una simple asociación. Y si esto no es más que un acuerdo de asociación, yo siempre trataré de ver si me beneficia. Entro en esta unión si es benéfico para mí, y lo dejo, si no lo es. Y es por eso que la gente se divorcia y ni siquiera desean formar estas uniones.

Este es un hecho. Y estamos estudiando las causas de él. Nuestro ego ha crecido tanto que nos dice que no debemos entrar en el tipo de asociaciones llamadas matrimonio.

El ego de la persona le ha causado que deje de sentir que sus hijos están cerca de ella, como partes de su propia alma. Los niños tienen sus propias vidas, estudian en lugares muy lejos de nosotros. La diferencia entre las generaciones está volviéndose tan enorme que los niños están apartándose completamente de sus padres. Ellos tienen una educación diferente, diferentes intereses, y están tan lejos de mí que apenas puedo entender lo que están hablando, lo que hacen, y lo que les importa.

La conexión entre las generaciones se ha roto. Así que, ¿por qué podría siquiera necesitar estos niños? ¿Qué placer hay en tenerlos? Ellos sólo quieren que yo les dé dinero y estar tranquilos. Nosotros todavía los disfrutar mientras son pequeños. Pero perdemos toda conexión con ellos cuando entran en los doce.

En los buenos viejos tiempos, la persona podía criar a sus hijos, y luego esperar a tener nietos y ayudar a criarlos, ella disfrutaba de todos ellos. Pero yo no tengo esto hoy, porque mis hijos no quieren casarse y darme nietos.

La persona no hace estos cálculos conscientemente, pero su falta de deseo de tener una familia ocurre de manera natural sobre la base de nuestro desarrollado egoísmo.

Nosotros estábamos desarrollándonos demográficamente de forma muy rápida, de manera exponencial, y de repente nuestro desarrollo comenzó a nivelarse. Los especialistas demográficos, que hacen pronósticos para el desarrollo humano, predicen que el número de personas en el mundo será objeto de una disminución muy fuerte a corto plazo. Hasta ahora, la población sigue aumentando debido a una serie de regiones, principalmente en los países árabes, donde todavía hay una fuerte tradición y normas religiosas con respecto al desarrollo y a tener muchos hijos.

Pero en los países árabes desarrollados, la gente ahora tiene entre 2 y 3 hijos, en vez de 10 o15 niños como lo hacía antes. Así que vemos que ellos están poniéndose al día rápidamente con el resto del mundo.

(65858 – Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio 1 del 12/27/11)

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