La diferencia entre una roca inanimada y una semilla viva

Todos nuestro estudio y trabajo están dedicados a la aclaración de nuestra deficiencia, a la aclaración de nuestra meta en la vida, hacia qué nos llevará, y quien quiero ser. Esto es todo lo que una persona es. Todo está determinado sólo por la deficiencia de la persona, y solamente lo que uno añade a lo que fue recibido de la naturaleza.

Si ciertos deseos son evocados simplemente en mí para ir a algún lugar, para hacer algo en el grupo o para conectarme con amigos, estos no son mis deseos. Yo soy incorporado a un grupo que influye ahora en mí por medio de su deseo de ir al desierto, estoy impresionado por los amigos, pero no soy yo. En eso soy como una roca. ¿Este recibirá alguno del entorno?, casi nada.

Pero si quiero invertir mis poderes y estoy en el entorno adecuado, comienzo a crecer en él como una semilla plantada en la tierra, de la cual crecerá un árbol intacto. Sólo tengo que añadir mis propios esfuerzos y no sólo esperar a que los que me rodean me despierten.

Yo me evoco a mí mismo y a los demás. Los elevo a todos ellos para que influyan en mí. Y lo que recibo de ellos es mi vasija espiritual. Una vasija espiritual siempre se recibe del entorno, y siempre es el resultado de la inspiración de una persona y del trabajo por la sociedad.

Hay aquellos que están en la sociedad, pero están totalmente aislados de los demás, como si se hubieran rodeado con cinta aislante. Entonces, ¿cómo pueden beneficiarse ellos del entorno? En tal caso, la vasija espiritual no se formará en la persona. Ella será impresionada junto con los demás del estado de ánimo general que el entorno le imponga y será arrasada por él, pero su vasija espiritual individual no se desarrollará.

(69961 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 16 de Febrero del 2012, El Zóhar)

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