La pirámide de la garantía mutua

Maljut está separada en dos niveles de deseo que se diferencian por la rapidez con la que reaccionan a la influencia de la Luz. Todo el deseo en Maljut debe ser corregido y devuelto de nuevo a Keter. Esto es llamado las nueve Sefirot de la Luz reflejada, la obra de la creación. Y cuando la construcción del sistema superior sea completada, todos los mundos y restricciones, todos los ejemplos de las relaciones entre Keter y Maljut, establezcan la conformidad completa de arriba hacia abajo desde el lado de la Luz, esta es la creación y la humanidad vuelve, en otras palabras, la totalidad de Maljut empieza a despertar del estado más distante del Creador.

En este despertar algunos despiertan antes y otros después de acuerdo con la ley de la similitud de cualidades. La Luz superior nos influye y fortalece gradualmente su influencia en la Maljut general, la cual está separada.

Esas partes que despiertan antes que las demás son llamadas Israel, es decir, aquellos que aspiran “directamente al Creador” (Yashar-El). Mientras que aquellos que aún no se han despertado, debido a su gran profundidad del deseo, por el momento son llamados las naciones del mundo. Sin embargo, al final todos llegaremos a la unidad con el Creador, como está dicho: “Y no habrá marginado que sea rechazado por Él”, y “Todo debe volver a su raíz”. Sin embargo, hay un orden definido según la cual una parte de las almas despierta más temprano, y aquellos que despertaron primero están obligados a trabajar en sí mismos y ser un conductor de la Luz para el resto quienes son incapaces de despertar por sí mismos.

Ellos nunca despertarán si la parte de las almas que es despertada gracias a la Luz, no ejercer influencia sobre ellos. Así que resulta que hay una parte de las almas ubicada bajo la influencia directa de la Luz y por esta razón puede despertar, mientras que la otra parte puede despertar sólo debido a la influencia de la Luz a través de las partes más elevadas del alma. Así es como llega la Luz a todo el mundo.

Es por ello que nosotros separamos estos dos grupos en nuestra difusión. Hay quienes, se despiertan por sí mismos hacia la Luz y su relación con ella se estudiado en la ciencia de la Cabalá. Ellos deben tomar este sistema con sus leyes y explicarlo a los demás utilizando el lenguaje de ese sistema terrenal en el que estamos todos, utilizando el lenguaje de la “garantía mutua”. Y las relaciones de todos entre sí, no serán denominadas por medio de los términos de la ciencia de la Cabalá, sino por los de la garantía mutua.

De hecho, esta es la misma ciencia, la misma metodología, pero en dos niveles. El nivel para aquellos que conscientemente aspiran hacia la Luz se llama Cabalá. El nivel para aquellos que simplemente aspiran a una vida feliz se llama garantía mutua. Pero ambas partes están moviéndose y acercándose cada vez más la una a la otra, de manera egoísta (Lo Lishmá) por ahora, y al final alcanzará el otorgamiento (Lishmá).

Es por eso que los problemas y sufrimientos que experimentan también son diferentes. Los que están en conexión con la Luz reciben el sufrimiento en relación con la Luz llamado los sufrimientos de amor. Ellos están constantemente juzgándose a sí mismos, buscando y aclarando su relación con la Luz, cómo están conectados a ella, y ​​si ellos la aman o no.

Mientras que aquellos que están en el otro nivel serán obligados a comprobarse a sí mismos en relación con la garantía mutua, ya sea que lo quiera o no, si se aman o no. Así es como se realizan las mismas aspiraciones, las mismas etapas de una manera oculta, sólo en un nivel inferior, de una manera algo similar. Entonces, ellos alcanzarán a la revelación en los niveles más avanzados, e incluso más conscientes.

Es por eso que a aquellos que ya están en contacto con la Luz, se les da la siguiente condición: “Sean para Mí como un reino de sacerdotes y una nación santa”. Lo que significa que ellos deben estar en completo otorgamiento, en fe, en “Lishmá”, en unidad con la Luz, con el Creador. Ellos están obligados a ser los “servidores del Creador” en relación con aquellos que son inferiores a ellos y que no tienen conexión directa con la Luz, es decir, tienen que ser los maestros, educadores, organizadores de todo el sistema de corrección necesario, de cuidar de los demás. Gracias a esto, ellos alcanzarán la unidad con el Creador. No hay otro propósito para las personas en las que se despierta el impulso por la espiritualidad aparte de trabajar con los demás y de servir como un buffer de salida para la corrección del mundo, y sólo debido a esto volverse dignos de la unidad con el Creador. Después de aquellos que son llamados Israel, el mundo entero llegará a esa unión. Así es como está construido el mundo.

(70527 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/19/12, “Arvut” (Garantía mutua)

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