Pidiendo amar

¿Cómo puedo determinar si avanzo hacia el Creador con la intención de hacerlo para otorgar o por algún otro beneficio propio? Hay muchas personas que están dispuestas a “morir como mártires”, pero ¿cómo puedes saber si se trata del mayor egoísmo o si es verdaderamente otorgamiento y auto sacrificio?

¿Cómo puedo yo comprobarme, cada día, en cada momento, si estoy deseando otorgarles a los amigos, a la vida, a mí mismo, y al Creador, o si lo hago con el fin de aprovecharme de alguna manera de ellos?

¿Cómo puedo comprobar esto? Después de todo, sin tal examen, yo no sé dónde estoy. Podría ser que haya estado caminando a lo largo de veinte años, pero en realidad estaba yendo en la dirección opuesta a la meta: en lugar de ir hacia el otorgamiento fui hacia la recepción. Y yo pude haberme quejado de no haber llegado aún a la revelación y que ahora me encuentro sin fuerzas. Pero podría ser que me haya dirigido hacia atrás, como está escrito: “Es mejor sentarse y no hacer nada”, que ir en la dirección equivocada.

El examen es muy agudo y simple: tengo que añorar aquello que odio: Es muy simple. Si yo odio a alguien y quiero sentir el otorgamiento hacia él, entonces tengo que amarlo sin anular mi odio.

Pero si no siento odio hacia alguien, no puedo comprobar en qué clase de relación estamos: si es para recibir o para otorgar. Si voy a construir una relación con alguien, y me pongo a pensar en él menos que antes, esta es una buena señal. Es una señal de que descubro mi ego. Y decido que continúo reforzando nuestra conexión y cambio el odio que siento por el amigo hacia el amor por tal amigo, por encima de mis fuerzas, en contra de mi voluntad, cuando yo me obligo a amarlo.

Si no tengo éxito en eso, lo pido durante la clase y hago todo tipo de trucos para poder amarlo. Esto se debe a que me es claro que el amor debe elevarse por encima del odio anterior y que estos dos sentimientos tienen que coexistir, como la línea derecha y la izquierda. Yo las conecto y construyo la línea media, sin anular ninguna de las dos: ni la derecha y ni la izquierda, como está escrito: “El amor cubre todos los pecados”.

Esto significa que los pecados son necesarios, de modo que por encima de ellos existirá el amor. Entonces yo miro nuestra relación de manera diferente. ¿Se reveló el odio? ¡No importa! ¡Es una señal de que ahora el amor será revelado!

Así que trato de sentir y de ver que esto no funciona. Yo atravieso ascensos y descensos y diferentes problemas, y todo es con el fin de necesitar ayuda de lo Alto. Luego yo clamo al Creador: “¡Ayuda!” El Creador es la línea media, Keter, desde donde vienen a mí las dos líneas: la línea derecha y la línea izquierda. Si estoy por debajo, en la línea media (en la Sefira de Da’at), yo pido y recibo ayuda de Él.

Esto significa que estas dos fuerzas opuestas: el otorgamiento y la recepción, que provienen de Él, son necesarias sólo para que me estabilice en concordancia con Él, y para que me centre en Él. Gracias a ellas yo siento y comprendo qué es Keter. En realidad, ellas son las que estabilizan mi realidad.

(68201 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/31/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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