Tratamiento por electrochoques

No hay nada más que el alma, el único “redondo” deseo de recibir, que está lleno de Luz. La luz comienza a operar en el interior, ella estimula el deseo y “lo aviva” lo saca del equilibrio, y se revela poco a poco. Durante todo el proceso, las Luces y las vasijas se influyen entre sí y descienden desde Ein Sof (Infinito).

Vamos a tomar un sistema, cualquier sistema, mecánico, eléctrico, o hidráulico. Si este recibe una descarga eléctrica, esta lo pone fuera de equilibrio de “un golpe” y comienza poco a poco a calmarse hasta que vuelve al estado de equilibrio anterior.

Esto es lo que sucedió con Maljut de Ein Sof: el sistema recibió un “golpe” cuando descubrió el contraste entre la Luz y la vasija, la brecha terrible entre el infinito negativo (vasija) e infinito positivo (Luz). Esta pesadilla es terrible para el deseo, y este no puede resistir y digerir esto.

Por lo tanto se restringe y se traslada a la siguiente cadena de acciones. El deseo no se calmará hasta que las ejecute. Después que la decisión ha sido tomada en Ein Sof, todas las otras decisiones vienen automáticamente, todo el camino de arriba hacia abajo, hasta nuestro mundo.

Ahora nuestro trabajo comienza, el trabajo de ascenso de vuelta a Ein Sof. El camino de vuelta coincide totalmente con el descenso que lo precedió: Nosotros vamos a través de los mismos estados pero en un orden inverso y de acuerdo a nuestra voluntad, mientras nosotros solicitamos la corrección (MAN) primero. Esta es toda la diferencia.

(69567- De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 12/2/12, “Introducción al estudio de las Diez Sefirot”)

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