¿Dónde encontrar la llave de la puerta de las lágrimas?

No debemos avergonzarnos de la debilidad pensando que la debilidad puede enfriar el deseo de avanzar. Hay una “puerta de las lágrimas” en cada paso que sólo se abre después de que nos demos cuenta de nuestra propia impotencia. Y ¿cómo podríamos siquiera tener la habilidad? Después de todo, el avance se produce por medio del poder adicional del otorgamiento. Nosotros no lo tenemos, tenemos que adquirirlo.

Es por eso que tengo razón cuando descubro que no tengo ninguna posibilidad de avanzar. Y estoy también lo correcto al descubrir que no tengo ningún deseo de avanzar. ¿Qué pasa después? Sólo una cosa: se hace la súplica correcta al Creador a través del grupo para que Él corrija la conexión entre nosotros. Y entonces, cada vez se hace esto, se revela una nueva etapa de nuestra unidad.

La persona es incapaz de hacer algo por su cuenta. No importa lo fuerte que crea a veces que es, no importa cuán seguro esté de que lo alcanzará todo, fracasará en todo. Está escrito: “No creas en ti mismo hasta el día que mueras”.

Es por eso que tener un grupo que constantemente despierte a la persona, es una condición necesaria. Y por esta razón, cuando la persona no sabe cómo avanzar y se desespera del orgullo personal suele culparse, por lo tanto es incapaz de recibir apoyo del grupo.

No hay nada de qué avergonzarse de aquí, la persona sólo tiene que trabajar con esto. Pero, en esencia, esta es la única molestia. Hay una gran fuerza en el grupo. Como en la historia de Rabí Yossi Ben Kisma. Él fue un gran cabalista de su generación, y sus alumnos eran gente muy sencilla. Sin embargo, recibió una gran cantidad de fuerza de ellos ya que él sabía cómo trabajar con ellos. ¡Y él era una gran persona! Y esta historia habla de gente pequeña.

Por eso, cuando una persona dice que el Creador no le está ayudando, es su orgullo el que habla. ¿Cómo se manifiesta? En su incapacidad para cancelarse ante el entorno para recibir de él el valor y la grandeza de la espiritualidad, y para percibir entonces el poder del Creador que le ayuda y la realización de la grandeza de la espiritualidad.

Es por eso que no hay razón para llorar por las molestias. Está escrito: “Mi alma llorará en secreto” en ocultamiento, en la oscuridad. Llorar es bueno, pero todo depende del porque estás llorando: No llores por no tener ayuda, hay ayuda. Tienes que llorar por el hecho de que tu orgullo no te permite rebajarte un poco ante tus amigos, el Creador, y recibir ayuda de ellos.

(71614 – De la Convención Arvut en la Aravá del 24 de Febrero del 2012, Lección # 4)

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