El grupo: Un amplificador invertido

Pregunta: Es muy claro para la gente en un sistema de educación regular, dónde deben hacer un esfuerzo. Por ejemplo, un estudiante en la escuela presta atención durante la clase, toma notas, hace la tarea, hace un montón de esfuerzo intelectual voluntario, y sacrifica el descanso. Cuando la persona crece, hace lo mismo: Trabaja en lugar de tener diversión. Estos esfuerzos son comprensibles. ¿Cuáles son los esfuerzos integrales sobre el egoísmo? ¿Hay un lugar para esfuerzos volitivos?

Respuesta: En general, no debería haber ninguno. Cuando la persona se posiciona correctamente en relación al grupo, al entorno, se las arregla para tener una influencia positiva sobre ella, y para ser una influencia positiva sobre el grupo. Entonces, esta precisa interacción trabaja de manera que la persona cambia voluntariamente, sin darse cuenta ella misma. Básicamente, hace muy poco esfuerzo volitivo para evocar la influencia positiva del grupo.

De hecho, si yo hago un pequeño esfuerzo en el grupo, y el grupo, compuesto de una manera especial, reacciona adecuadamente, este grupo prepara, organiza y constituye una fuerza que influye en mí. La reacción del grupo a mi petición me cambia inmediata y correctamente.  Cuando ejerzo un poco de esfuerzo y hago una pequeña petición al grupo para que me cambie, recibo mil veces más que mi impulso, y cambio. En otras palabras, el grupo es un amplificador especial invertido que vuelve hacia mí, con tal grado de conexión inversa que me fuerza a cambiar.

(71094 – De la “Charla sobre formación integral”, # 10 del 16 de Diciembre del 2011)

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