El sistema depende de cada uno

Baal HaSulam, “Introducción al estudio de los diez Sefirot, tema 121: Por lo tanto, él dice que si un individuo realiza un mandamiento, es decir tras el arrepentimiento por miedo, entonces a uno sólo le falta un mandamiento y “Él está feliz porque se ha sentenciado a sí mismo y al mundo entero a una escala de mérito” Así que, no sólo se le premia, a través de su arrepentimiento por amor, con una sentencia a una escala de mérito, como dice el verso, sino que también todo el mundo recibe una sentencia de una escala de mérito. …

Incluso después de que uno ha sentenciado a todo el mundo a una escala de mérito, uno no debe seguir creyendo en él hasta el día de su muerte. Si falla con una sola transgresión, inmediatamente pierde todos sus maravillosos logros, como está escrito, “un pecador destruye mucho bien.”

Observen esto sistemáticamente. Hasta el punto en que una persona asume formar parte del otorgamiento en anhelo por ser similar al Creador, él se eleva a través de los peldaños de la escalera espiritual y, por lo tanto, se convierte en parte activa, eficaz y determinante del sistema.

De acuerdo a la medida de su deseo por ser equivalente al Creador, según su Kelim (vasijas), descubre que se ha convertido en la parte más importante del sistema, que se ha convertido en un representante del Creador, como está escrito, “un reino de sacerdotes y una nación santa” en el aspecto de Israel. Todo el mundo depende de él y están por debajo de él.

Cada uno siente este logro, y no hay ninguna contradicción porque estamos hablando de un sistema en el que cada alma tiene un Keter (corona), un Maljut (Reino) y unas Sefirot propias que se ubican entre el otorgamiento y la recepción. Así que, cuando una persona adquiere la importancia del sistema en el hecho de que otorga a todo el entorno a fin de deleitar al Creador, entonces, una y otra vez, “se sentencia a sí mismo a una escala de mérito”.

Él hace esto en ocultamiento y en etapas a través de actos en aislamiento del otorgamiento. Luego, empieza a sentir el sistema integral y opera dentro de él en integridad, de una manera amplia y general. Así es cómo funciona.

Con cada oportunidad, él se sentencia no sólo a sí mismo a una escala de mérito, sino también a todo el mundo. En consecuencia, en el caso de una caída, pierde todas sus “entradas” en el sistema, todo otorgamiento activo del sistema y “pierde en favor de los muchos”.

Baal HaSulam lo describe con el ejemplo del Palacio del Rey. Este se encuentra en la montaña que se necesita escalar, pero, si caemos en un nuevo deseo egoísta, uno no corregido que sólo hasta ahora se ha descubierto, caemos de la montaña y todo lo que hemos alcanzado lo perdemos.

Anteriormente, este deseo estaba “en orden”, pero ahora el mal que se escondía dentro se descubre que es mucho más grande de lo que ya sabíamos y mucho más que el bien alcanzado al trabajar en nosotros mismos. Este deseo grande, maligno nos lanza hacia abajo a fin de preparar el material para el nuevo ascenso hacia siguiente nivel.

(73823 De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 27 de marzo del 2012, “Introducción al estudio de las Diez Sefirot“)

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