La fuerza del derecho de nacimiento

Tomando en consideración que toda la creación es el deseo de recibir placer, no parece realista que podamos separarnos de nuestros egos. Pero esta separación ocurre sólo dentro de nuestro cálculo en el que evaluamos cuánto le “debemos” al ego, cuánto lo necesitamos ya que sin el ego, somos incapaces de realizar alguna acción o generar un único pensamiento.

Entonces la Luz que Reforma nos trae a un estado de verdadera libertad. Sólo la Luz puede hacerlo porque ésta añade al deseo del hombre el recibir placer de la cualidad de otorgamiento, como si hiciera una nueva mezcla. Es similar a las leyes de valencia o a la creación de nuevos elementos químicos. Al añadir o quitar electrones, producimos una nueva sustancia. Este es el resultado de las leyes espirituales en nuestro mundo material.

El atributo de otorgamiento desciende a la persona y toma control de su deseo de recibir placer porque este contiene la Raíz. Toda la diferencia entre el estado de “Lishma” (otorgamiento) y el estado precedente de Lo Lishma no está en la presencia de la propiedad de otorgamiento en sí, sino en nuestro alcance de esta.

La presencia del atributo de otorgamiento no significa nada, ya que nosotros podemos todavía usarla de forma egoísta, es decir “Lo Lishma”. Sin embargo, cuando alcanzamos la Raíz, la cual se incluye dentro de la propiedad de otorgamiento y proviene de Keter en lugar de Bina, esta fuerza a nuestro deseo egoísta a rendirse. Nuestro ego “entiende” que pasa a un segundo plano, mientras que el primer plano (el deseo de otorgar) le precede.

Por consiguiente, nuestro egoísmo se rinde, lo que hace que estemos preparados para trabajar en “Lishma”. Ahora adquirimos energía y combustible para realizar las acciones por el bien de la fuente del otorgamiento, en lugar de hacerlo por nuestro ego. El deseo de recibir placer subyuga, Maljut se somete ya que “detecta” la presencia de Keter, la Raíz que actúa dentro de Bina.

Más tarde, necesitamos mejorar este estado y elevar a Maljut tan alto como sea posible para que crezca dentro de nosotros. Esto nos permite llegar a conocer mejor a Keter, aunque no nos conectemos a Él; y más bien nos familiaricemos con Su propiedad central incluida dentro de la propiedad de otorgamiento que se reviste en nosotros (en nuestro deseo de recibir placer ya que la materia de la creación nunca desaparece)

Cuando la persona se eleva por encima de su deseo de recibir placer y alcanza la raíz y el atributo de otorgamiento, esta se llena con la Luz de Jassadim (misericordia) y así adquiere el atributo de Bina. En este punto, podemos  hacer la transición de la Luz de Jojma (Sabiduría) y recibir por el fin de otorgar, aunque este es un trabajo especial que hasta el momento no podemos imaginar.

El estado de “Lishma” empieza en el momento en que la persona llega a ser capaz de actuar por el fin de la adhesión con el otorgamiento, manteniendo al mismo tiempo el deseo de recibir placer. La persona detecta el poder del Creador, Sus atributos, y su propia fuente dentro del Creador, antes que en su deseo de recibir placer.

En esta etapa, la persona deja de ser un fiel aliado y esclavo de su ego con el cual solía estar conectado, del cual no se separaba y al que consideraba como su auténtico “yo”. Ahora, se desconecta de este y cambia su maestro de forma consciente, voluntaria, y habiendo trabajado duro para alcanzar este estado.

(72698 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 14 de Marzo del 2012, Shamati # 20)

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