La persona nace en regocijo

Nosotros deberíamos estar muy felices de que hemos llegado al trabajo más importante, al análisis más importante que existe en todos los mundos, aun en el espiritual. Baal HaSulam escribe que no existe un momento más feliz en la vida de la persona que el momento en el que descubre que es incapaz de existir sin su ego y que ningún esfuerzo que él haga lo ayudara. Entonces llega a su primera oración, a su primer llanto por el Creador.

El primer llanto es el nacimiento. Un niño llora en cuanto nace al mundo. Esto significa que la persona nació.

Esperemos que alcancemos este llanto y nos volvamos Humanos. Es por esto que el esfuerzo que hacemos hacia esto es llamado tormento de nacimiento. Y debemos estar felices de que hayamos llegado a esto. Después de todo ¿Quién alcanza estos tormentos de nacimiento? Debemos estar felices y serios al mismo tiempo. Pero el regocijo debe de venir del estado, de la misión. Aquí es donde comienza la vida espiritual.

Cuando un niño nace, los adultos están felices aun que el este llorando y gritando. Asimismo el Hombre dentro de nosotros (el que hizo todo el trabajo y todos los análisis) se regocija, y el niño, ahora nacido, aun está sufriendo por la presión, tristeza y la percepción de las molestias. Ambos deben estar juntos.

(71174 – De la Lección 1, Convención en la Aravá del 23 de Febrero del 2012)

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