La solución a la crisis

La naturaleza no cambiará. Esta nos ha guiado durante miles de años en el desarrollo de nuestro egoísmo hasta el punto en el que nuestro egoísmo se volvió integral. No podemos hacer nada al respecto.

Esto está ilustrado por los recientes acontecimientos en Europa. Había una multitud de pensamientos y agendas sobre cómo dividir de nuevo a Europa, al mercado europeo, y la comunidad de naciones, de cómo separar y partir caminos para sobrellevar más fácilmente los problemas económicos de cada país.

Sin embargo, esto no fue posible, y como resultado Europa tomó la dirección hacia una mayor integración y profundización de las relaciones mutuas. Esta decisión se produjo, literalmente, en cuestión de los últimos meses, puesto que nadie lo había querido antes. Simplemente no se puede separar ni un solo país. La separación de Grecia, España o Portugal, de Europa costará mucho más, es más benéfico mantener por todos los medios la unidad. Esto está calculándose y decidiéndose en los más altos niveles.

Resulta que hemos llegado a ese estado en el que estamos obligados a estar interconectados correctamente y de manera integral. En cuanto a la forma de lograrlo, no lo sabemos. Pero, tal vez, si encontramos la manera de resolverlo, superaremos todas las crisis: la familiar, la económica, la educacional, la social, gubernamental y global.

Por lo tanto, el problema radica en el hombre: ¿Cómo podemos cambiar nosotros mismos para estar en homeostasis, en equilibrio con la naturaleza? El hecho es que la principal ley de la naturaleza es la ley del equilibrio. La naturaleza gravita constantemente hacia el equilibrio. Es la ley de la física.

El equilibrio es sostenido por la naturaleza en todos los niveles: en los niveles inanimado, vegetativo y animado. Y sólo el hombre rompe esta ley con su egoísmo excesivo: él consume más de lo que contribuye, contamina más de lo que la naturaleza puede reclamar, y así sucesivamente.

Esta violación de la ley del equilibrio es básicamente el problema de nuestra crisis actual.

¿Cómo podemos alcanzar el equilibrio? Puede hacerse sólo si empezamos a corregir al hombre mismo. Por lo tanto, el problema radica en el hombre, en su corrección. Además, este problema es grande y global. Si nosotros no deseamos ser similares a la naturaleza, si no queremos que consumir sólo según en la medida en que contribuimos, la naturaleza nos obligará a esto a través de las crisis.

Vemos que cada día cientos de miles de personas pierden su empleo porque no necesitamos la mayoría de la producción, esta era excesiva. Estábamos produciendo cosas absolutamente innecesarias o haciendo que se volvieran obsoletas más rápido para poder producir, vender y ganar más.

En última instancia, si nosotros mismos no reducimos la producción hasta el nivel necesario y razonable de manera que exista la sensatez, la naturaleza nos obliga a hacerlo a través de la crisis. Sin quererlo, nos encontramos sin estar preparados, siendo lanzados a la calle. Así vemos lo que está pasando con la humanidad entera.

El mundo está envuelto en una grave crisis. Si no la tomamos bajo control, entonces en el transcurso de este año veremos las terribles consecuencias que aun hay preparadas para nosotros. Cientos de millones de personas perderán sus puestos de trabajo, y no estamos preparados para ello.

¿Qué haremos con ellos si, por ejemplo, llegamos a un estado en el que de hecho no es necesario ningún exceso de producción? Con la tecnología moderna la gente no tiene que trabajar tanto. Como máximo, el 10% de la población puede proporcionarle alimentos, ropa, zapatos, y todo lo que es necesario a todo el planeta, si trabaja aproximadamente dos horas al día. ¿Qué hará la gente con el resto de su tiempo?

Aquí llegamos a una conclusión interesante: El hombre debe trabajar, pero no de forma manual y no para producir productos materiales, sino para producir el producto interno y espiritual. Él tiene que reformarse a sí mismo como una parte integral de la sociedad y de la naturaleza. Así él generará energía positiva y se pondrá en equilibrio a sí mismo, a la sociedad y a la naturaleza. Entonces, recibiremos de la naturaleza el correcto otorgamiento y estaremos interconectados con esto de manera correcta.

Muchos artículos científicos tratan este tema. Muchos expertos distinguidos con quienes se establecimos contacto, están trabajando en ello.

(73540 – De la Convención en Vilna del 22 de Marzo del 2012, Lección Preliminar)

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