Las etapas del ascenso hacia el Creador

La ciencia de la Cabalá describe las etapas de desarrollo por las que debemos pasar al acercarnos unos a otros con el fin de revelar la Fuerza Superior. De acuerdo a nuestras aspiraciones hacia la unidad, a la anulación de nuestro egoísmo y ascenso por encima de este y nuestra unidad, llegamos al primer nivel y sentimos esta fuerza al nivel de Nefesh (nivel inanimado). Comenzamos a sentir que algo está entre nosotros, pero aún no podemos comprenderlo exactamente. Existen algunas sensaciones, pero no son definibles y determinables aún. 

Más tarde, con un anhelo más fuerte del uno hacia el otro, llegamos a una conexión más fuerte y comenzamos a sentir como penetrar mutuamente un poco y sentir más la conexión. De esto, surge una sensibilidad mayor, la habilidad de sentir. Y no sólo sentir, sino determinar y entender cómo lo hacemos. Aparece la sensación al nivel de Ruaj, el nivel del movimiento. De acuerdo a nuestro movimiento del uno hacia el otro, podemos entrar en contacto con esta fuerza con diferente fortaleza más o menos de acuerdo a los matices de los encuentros. Nuestros movimientos y entendimiento de esta fuerza superior suceden en una especie de diálogo: en nuestro esfuerzo y su respuesta, la reacción de la fuerza superior.

Avanzamos más en establecer incluso una mayor armonía entre nosotros y comenzar a sentir justo como conectarnos, pero además qué dar y qué recibir del otro. Entonces llegamos a la sensación de la fuerza superior y nos comunicamos con esta ya sea en otorgamiento o recepción de ella. Este nivel es llamado Neshama al nivel de Bina, un nivel extremadamente alto.

Después llegamos a una percepción incluso más profunda de interacción entre nosotros: de qué manera trabajar con ellos recibiendo del otro o dando a los otros a través de uno mismo. Al dar a otros a través de uno, llegamos al nivel de Luz de Jojma o Jaya.

Y finalmente, llegamos al estado en el que sentimos a todos como un todo. No hay diferencias, no hay comunicación, no hay transiciones, y no hay transmisión, sino que todo se fusiona en una gota de agua y entonces toda la separación desaparece completamente. Llegamos al nivel de Yejida (de la palabra unidad), la completa unidad entre nosotros y la fuerza superior.

Esos cinco niveles se logran sólo según el grado de conexión entre nosotros; en el que nuestro egoísmo personal, nuestro proteccionismo, y todo lo personal es removido, la persona asciende y vive sólo en común.

Para desarrollar esta posibilidad, tal instrumento de percepción, nos reunimos en grupo durante los congresos, en todas nuestras acciones y gradualmente desarrollamos esto dentro de nosotros.

Nuestro tiempo es especial porque nos fuerza y nos mueve hacia ello, y no sólo a nosotros sino que toda la humanidad es movida hacia las etapas iniciales en las que la persona aún no entiende lo que significa desarrollar sensaciones, unirse, y conectarse con otros.

Toma muchos pasos antes de que la persona averigüe: ¿Por qué es todo esto? Él actúa automáticamente al ver a otros. Y sólo más tarde, algo comienza a moverse gradualmente en el interior como resquebrajándose desde dentro. Comienza a sentir algo más, algo nuevo y absolutamente desconocido aparece ahí, como una entrada a un área absolutamente nueva, que antes estaba completamente oculta.

Y el mundo nos ayuda hoy con eso al permanecer en un estado absolutamente incomprensible y confuso. Ninguna de las personas en el mundo, jóvenes y viejas, pobres y ricas, fuertes y débiles, sabe dónde está. Todos están buscando, pero no saben dónde. Actúan de forma mecánica tratando de vivir la vida que solían vivir, pero esta ya no está ahí.

(73639 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección # 1)

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