Lo único que hace falta en el mundo del Infinito

Mientras avanzamos hacia la revelación, tenemos que entender cómo reunir las vasijas (deseos) rotas. Baal HaSulam escribe acerca de esto en Igrot (Cartas), pg. 70: “Sin embargo, a causa de la ruptura de las vasijas, todas la Otiot (letras) fueron expulsadas hacia conductos corporales y personas. Cuando uno se corrige a sí mismo y llega a la raíz de su alma, debe reunirlas por su cuenta, una por una, y llevarlas de regreso a la raíz, a la santidad”.

Con la ruptura de las vasijas en el mundo espiritual, fue formada una capa más áspera de deseo llamada “este mundo”, que es donde nos encontramos ahora. Todo lo que sucedió en ese momento de la ruptura es ahora revelado en nuestro mundo de una forma corrupta, entre las personas corporales.

Y si la persona se da cuenta de que todo lo que sucede entre ella y los otros es un resultado de la fragmentación de los deseos, entonces ella toma todas las conexiones con otras personas y las regresa a la raíz, las corrige una por una. Eso significa que ella “se sentencia a sí misma y al mundo entero a una escala de mérito”.

“El asunto de la unificación del Creador y la Divinidad que uno induce cuando ha tenido su llenado de anhelo y expectativa, es precisamente como el acoplamiento inverso, que se aplica en el nacimiento de un cuerpo en el nivel corporal. Este también se extiende necesariamente mediante causa y efecto, es decir el endurecimiento que es una cierta medida de anhelo y expectativa, llamado dureza en la lengua corporal. Entonces, la simiente de uno también es bendecida…” (Baal HaSulam, Igrot (Cartas), pg. 70).

La persona llega a la unidad con el Creador sólo cuando lo anhela ardientemente. Nosotros poseemos un deseo hacia el alcance espiritual, pero nos es entregado desde Arriba y no nos pertenece. Cada uno fue llevado a un grupo en algún punto del tiempo, y viene a estudiar porque ha sido despertado desde Arriba. Todo lo que hace es guiado desde Arriba; sus acciones aún no son suyas, sino el trabajo del Creador en ella.

Aparte de un deseo, también hay anhelo, y esa es una noción especial: una adición al deseo. Viene a mí no del Creador, sino del entorno. Cuando me conecto con otros, recibo el anhelo por la espiritualidad. Es una adición al deseo que obtengo a partir de trabajar con el entorno. Sólo este anhelo cuenta en el trabajo espiritual, es decir sólo el deseo adicional que gané mediante mis propios esfuerzos, y yo avanzo de acuerdo a ello.

Un simple deseo por la espiritualidad puede ser grandioso, y la persona podría estar dispuesta a estudiar todo el tiempo y a diseminar. Pero ese no es su propio deseo. Lo están activando desde Arriba como a un juguete de cuerda; si le das cuerda, comienza a saltar. Y la persona puede hacer mucho, pero la pregunta es si esto puede ser atribuido a su propio deseo ganado o al deseo que se le da desde Arriba.

Observándolo desde afuera, es imposible saber cuál es el caso. Sólo la persona misma puede examinar y descubrir eso. Y al hacerlo, no será capaz de quejarse por haber estudiado tantos años, por haber aprendido tanto, pero aun así no haber recibido una revelación. Esto es porque el deseo con el que está trabajando no es suyo, sino que pertenece al Creador que lo creó. Él tiene que recibir una adición a este deseo que es llamada el anhelo espiritual.

Es muy importante. Sin embargo, muchos cometen el error de trabajar con el deseo original pensando que todo está bien: “Miren cuánto hago”. Pero sólo una adición que me gané con mis propios esfuerzos cuenta en la espiritualidad. Todo lo que ha sido entregado por el Creador no cuenta porque existía en el mundo del Infinito. No es por esto que tuvo lugar el desarrollo de los mundos y la ruptura de Adam HaRishon. Todo existía ya en el mundo del Infinito.

Lo único que no existía en el Infinito y que se requiere de nosotros para comenzar a ascender de abajo hacia arriba, es un anhelo espiritual, presión, y nuestro propio despertar. Esto es llamado MAN, una plegaria.

Debemos tomar del entorno este deseo adicional que no existía en el mundo del Infinito ¡Lo tenemos gracias a la ruptura! Es por eso que siento a todos los demás como extraños. Si están separados de mí, puedo recibir una impresión de ellos. La impresión es llamada “La envidia, la lujuria, y la ambición sacan a la persona de este mundo”.

Yo envidio lo que tienen otros y por lo tanto incremento mi deseo. Esta adición a mi deseo, la cual es llamada anhelo, presión, o perseverancia con la cual realizo este deseo, es lo que me ayuda a construir mi vasija espiritual.

(72225 – De la Convención de la Arava del 25 de febrero del 2012, Lección 7)

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