Los patriarcas: antes y ahora

Baal HaSulam, “Arvut” (Garantía mutua): De hecho, no hay disputa aquí, porque todos admiten que para empezar es suficiente comenzar con una nación… para iniciar la corrección del mundo. Indudablemente, tanto la pureza física como la exaltación mental de nuestros Santos Padres influencia en gran medida a sus hijos y a los hijos de sus hijos, y su justicia se refleja sobre esa generación, cuyos miembros asumieron ese trabajo sublime, y todos y cada uno dijo claramente: “Haremos y escucharemos”. Por eso, hemos sido elegidos, por necesidad, para ser un pueblo escogido de entre todas las naciones.

Nosotros estudiamos el sistema general que se deriva de las cuatro fases de la expansión de la Luz directa. La Luz actúa sobre el deseo que creó como “existencia de la ausencia”, e inevitablemente, el deseo se desarrolla a lo largo de las cuatro fases. Sólo en la última fase se siente separado de la raíz, de la Luz, y en este estado percibe a la raíz como otorgante y a sí mismo como receptor.

Como resultado de esta sensación de separación, de la oposición en los atributos, el deseo se restringe y realiza cambios internos con el fin de parecerse a la raíz. La raíz le da la sensación de auto deficiencia que se deriva del mal y de la bajeza de recibir, por lo que el deseo quiere cambiarse a sí mismo y se asemeja a su raíz.

Las cuatro fases de creación de la matriz de Yud, Key, Vav, Key (HaVaYaH), o “el nombre del Creador”. Esto significa que el Creador imprime Su nombre, Su acción, en la materia, es decir en el deseo del ser creado.

Todo nuestro desarrollo se produce siguiendo el formato de Yud, Key, Vav, Key, a través de las cuatro fases y su raíz, o a través de los cinco mundos. En cada una hay cinco Partzufim, y cada uno se divide en cinco Sefirot, un total de 125 grados.

Las cinco etapas generales de desarrollo se dividen de acuerdo al Aviut (profundidad, “espesor”) del deseo, desde el nivel de la raíz (cero) hasta la cuarta fase, o en cinco Sefirot: Keter, Jojma, Bina, ZA y Maljut, o cinco Partzufim: Galgalta, AB, SAG, MA y BON, o cinco mundos: AK, Atzilut, Beria, Yetzira y Assiya. En resumen, el formato de HaVaYaH lo envuelve todo, y no hay nada más, en realidad, a excepción de estas cinco partes del deseo de recibir. El Creador también está en el interior.

En consecuencia, la última fase, Maljut, la cual necesita ser corregida, también incluye cinco fases que se corrigen gradualmente, comenzando con ” el ápice de la Yud“. Los niveles que nos precedieron son llamados “patriarcas” e “hijos”. Y nosotros nos derivamos de ellos. Este es el orden de la corrección de las vasijas.

De hecho, el nivel de los patriarcas comienza a partir de Adam, que fue el primero en descubrir al Creador. Luego vinieron las almas que no pertenecen a este mundo, a pesar de que nosotros las llamamos Abraham, Isaac, Jacob, y así sucesivamente. Es un asunto de numerología, puesto que su nombre refleja el nivel que el alma alcanzó en su corrección.

Llegamos después de todas las almas desde los grados de HBD y HGT, y pertenecemos a los grados de NHY. En general, todas las almas construyen la vasija general, y por lo tanto en nuestro estado debemos ver la continuación de los niveles anteriores. Nuestro pequeño nivel también se divide en tres partes correspondientes: HBD, HGT, y NHY. En esta ronda, nosotros somos los patriarcas con respecto al último grado, a la última generación.

Así que estamos conectados a los antepasados, porque todas las Sefirot coinciden entre ellas y están conectadas. Debido a que nosotros pertenecemos al nivel de los antepasados, es difícil que nosotros seamos corregidos. Después de todo, no se trata sólo de algo que existe, sino que tenemos que elevarnos en nuestra mente y corazón, en conocimiento y comprensión, en el alcance claro, y a gran escala finita, y acción perfecta.

Así que debemos estar agradecidos de que tuvimos el privilegio de ser los primeros. Sí, no es fácil. Hay gente en el mundo que prefiere un “lugar tranquilo” y poca responsabilidad, pero hay quienes quieren difundir el nombre del Creador en el mundo. No hay nada que podamos hacer, no depende de nosotros, sin embargo, debemos estar agradecidos de que recibimos un papel tan especial, debemos estar orgullosos. Tú puedes ser un agricultor, por ejemplo, y al mismo tiempo difundir la sabiduría de la Cabalá.

Hay muchas interrupciones a lo largo de este difícil camino, que están especialmente destinadas para nosotros. Será mucho más fácil para los demás. Nosotros construiremos escuelas, jardines infantiles, y diferentes sistemas para el nuevo mundo: sistemas de la industria, manejo, gobierno, y salud, y entonces la gente avivará todo eso.

Pero somos nosotros los que alcanzamos al Creador completamente y no del todo, al igual que los patriarcas en el pasado. Ellos sólo tuvieron la Luz de Nefesh, mientras que nosotros alcanzamos la cabeza del nivel con las más grandes vasijas de NHY, la esencia misma del pensamiento de la Creación. Por esto la sabiduría de la Cabalá comienza con la pregunta acerca del significado de nuestras vidas, de conocer al Creador, del alcance de la Deidad. Todo esto se revela en nuestro grado.

(72131 – De la Convención en la Aravá del 25 de febrero del 2012, Lección 7)

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