No un paso, sino completamente de cabezas

Un grupo debe darles un buen ejemplo a todos. Éste está jugando a lo que nos gustaría ser, como un niño que juega a ser un adulto, porque sueña con ser un adulto.

En nuestra vida diaria, cuando avanzamos por instinto por medio de la evolución, la naturaleza nos obliga a avanzar al empujarnos por la espalda por medio de los sufrimientos y al atraernos nos hacia el avance con placeres, mostrándonos ejemplos del entorno, evocando nuestro orgullo, nuestra pasión, nuestro deseo de controlar y otros placeres, todo lo cual nos hace anhelar crecer y lograr más.

Así avanza la naturaleza sobre los niveles inanimado, vegetativo, y animado, pero el hombre, que es la criatura más desarrollada de la Tierra avanza más que todos los otros niveles. No es suficiente que él nazca y adquiera la forma de un adulto en un par de semanas como lo hace un animal. Él tiene que asumir una nueva forma en cada generación. La naturaleza se encarga de eso y lo avanza.

Pero cuando tiene que crecer, como ser humano, en una forma que es ya diferente de los niveles inanimado, vegetativo y animado, todo se vuelve diferente. Nosotros no vemos la diferencia, porque nos relacionamos con el cuerpo humano como con un cuerpo bestial, prestamos atención a la cara del amigo, a la manera en que se comporta en el mundo corporal, y a su carácter. No entendemos que su componente espiritual está totalmente separado del cuerpo y que no pertenece a este.

Nosotros necesitamos este cuerpo con el fin de alcanzar la espiritualidad con él, alcanzar los atributos a través de él, para que nos permita conectarnos con los amigos internamente. Pero, en realidad, la forma espiritual es totalmente diferente de la forma corporal, como dos niveles diferentes. Al igual que en nuestro mundo hay una diferencia absoluta entre una piedra inanimada, el vegetativo,  el animado, el nivel humano también está cortado por una frontera llamada Majsom, que nos separa del nivel animado. Podemos elevarnos al nivel humano sólo por medio del impulso que nos mismos diseñamos. Estos impulsos son llamados: la importancia de la meta espiritual, la cual es lo contraria a nuestro nivel corporal.

Esta situación opuesta realmente existe entre todos los niveles del inanimado, vegetativo y animado. Nosotros debemos entender que en el proceso de la evolución, es imposible permanecer en el estado actual. Así que empieza a consolidar tus poderes con el fin de salir de tu estado actual y pasar al siguiente estado, que es más avanzado.

Lo mismo sucede en nuestro desarrollo. La Naturaleza nos trae a este punto, en el que sentimos la necesidad de un desarrollo espiritual. Cuando sentimos el punto en el corazón dentro de nosotros, llegamos al grupo. Pero después tenemos que encontrar los poderes de nuestro desarrollo por nosotros mismos.

(70085 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/14/12, Escritos de Rabash)

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