Somos niños que no nos parecemos a nuestra Madre Naturaleza

Nosotros esperamos que el conocimiento que obtendrán del curso de educación integral les ayude a entender todos los aspectos de la vida, más de lo que piensan. Hablemos acerca de la fuerza de otorgamiento que queremos obtener y qué nos da esta. El otorgamiento constituye la ayuda, atención, inclusión en el punto del amor, el cual es la fuerza más grande para todos. La persona puede desarrollar todas estas cualidades construyendo un entorno correcto, que constantemente le muestre un ejemplo y por lo tanto la cambie.

En el transcurso de la evolución nos hemos desarrollado por medio de la fuerza del egoísmo que nos empuja hacia adelante. Esta fuerza desarrolla un deseo de recibir placer en nosotros, debido al cual nos esforzamos hacia el conocimiento, el poder y el dominio. Nos sentimos celosos de los demás y queremos obtener todo lo que ellos tienen. Y es así como nos desarrollamos. A causa de esta fuerza, adquirimos el conocimiento de este mundo; conseguimos comodidad en este e incluso empezamos a controlarlo. El problema es que si no equilibramos nuestra fuerza egoísta con la fuerza del otorgamiento que existe en la naturaleza, constantemente existimos bajo la influencia de la fuerza destructiva del egoísmo. Después de todo, si sólo nos esforzamos hacia la recepción, entonces llevamos a nuestro entorno, a nuestra sociedad y a todas las personas hacia el desequilibrio.

Si observamos nuestro desarrollo, vemos que durante la primera parte de nuestras vidas, empezando desde el nacimiento, recibimos todo el conocimiento acerca del mundo de nuestros padres o de las personas que están conectadas de manera más cercana a nuestra crianza. En nuestra adolescencia continuamos recibiendo ejemplos de cómo comportarnos y nos asentamos en la vida de nuestros educadores. Cuando ingresamos en una vida adulta, continuamos aprendiendo de nuestro entorno y de nuestras propias experiencias, el arte de vivir en este mundo. Y entonces podemos estar firmes sobre nuestros pies, armados de la fuerza y el conocimiento que hemos recibido en nuestra infancia y años de adolescencia, y empezamos a enseñar a otros. Cuando tenemos nuestros propios hijos, les enseñamos y los preparamos para la vida.

Esta es la manera en la que las personas siempre se han desarrollado. Está claro para nosotros que sin conocimiento de este mundo no seremos capaces de sobrevivir en él. Mientras más sepamos sobre este mundo y mientras más apliquemos este conocimiento, nuestro éxito será más grande. Al final, nuestro éxito depende de nuestro conocimiento de este mundo. Entonces, tratamos de pasar este conocimiento a nuestros hijos para que les provea la fuerza para vivir. Después de todo, la cualidad de vida depende del cúmulo de conocimiento.

Pero después de desarrollarnos por muchos miles de años, en los últimos 50 a 60 años, de pronto empezamos a notar que nuestro crecimiento egoísta bajo el deseo de recibir y el tomar todo de los demás o de la naturaleza sin consideración, está llegando a su fin. No podemos seguir avanzando de esta manera, especialmente dado que estamos tratando de entender, sentir y adentrarnos más profundamente en este mundo. Vemos que nuestra fuerza no es suficiente. Sólo estamos destruyendo nuestras vidas, nuestro entorno, y principalmente toda la naturaleza. Es por esto que nosotros mismos exigimos más y más la fuerza de amor y otorgamiento, la cual nos falta aparentemente.

En realidad, esta fuerza tremenda de la Madre Naturaleza rige todo el mundo y realiza nuestro desarrollo. Nuestro desarrollo sucede debido a la fuerza del otorgamiento. Así como nos comportamos en relación a nuestros hijos, entonces la Madre Naturaleza actúa en relación a todos nosotros. Nos hace falta esta fuerza de otorgamiento. Sólo la usamos y recibimos fuerza de esta, pero no nos parecemos a ella en nada. Y cuando pensamos en nosotros, acerca de la esencia de nuestra existencia, acerca de nuestro desarrollo y del proceso al que nos sometemos, entonces nos damos cuenta que tenemos que alcanzar alguna meta ya que todo el desarrollo de la naturaleza tiene algún tipo de propósito.

Si deseáramos conocer esta meta, entonces deberíamos comprender mejor a la naturaleza, la examinaríamos, y entenderíamos las fuerzas que operan dentro de ella. Entonces en realidad podríamos entender lo que nos ocurre y cómo desarrollarnos más con el fin de obtener verdaderamente una buena vida.

(71960 – Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio 12 del 1/10/12)

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