Un consejo antes de la convención

Tenemos que convocarnos internamente, para que estemos juntos, como un hombre en un corazón, en un pensamiento, para que el punto de unidad se revele entre nosotros, como lo dijo uno de nuestros amigos “un loco sentimiento de amor que se filtró dentro de nuestros corazones en la convención de Aravá”. Debemos aferrarnos a este punto otra vez.

No sólo tenemos que aferrarnos a este otra vez, sino además tenemos que sentirlo, revelarlo ahora mucho más que entonces cuando fue descubierto por primera vez. Primero es revelado simplemente como un punto, como algo en lo que me encuentro.

Más tarde parece acercarse, y disminuir gradualmente por las diferentes sensaciones y problemas en este mundo. Pero no se va a ningún lugar. Ya lo hemos alcanzado, y es nuestro.

Ahora debemos sentir este punto en una dimensión totalmente diferente: Su poder, Su deseo, y la fuente de nuestras vidas.

Después sentiremos cómo opera todo esto a nuestro alrededor. Veremos las fuerzas que están detrás de las personas, y cómo ellas operan todo: cómo se mueven las personas, sus pensamientos, sus deseos, sus cuerpos. Veremos cómo todo cambia de dirección y lleva a un solo flujo, al alcance del Creador.

Debemos ver esto por primera vez, aun si no lo entendemos, pero estaremos incluidos en este estado.

Pregunta: ¿Qué ambiente espera usted?

Respuesta: Espero que las personas vengan preparadas, y sepan lo que está a punto de suceder tan bien como puedan, que entiendan la esencia de la convención, su meta, y serán capaces de ser incluidos el uno en el otro muy rápidamente.

No hay necesidad de conocerse personalmente, está bien si no conozco a ninguno. Sólo sé que todos han venido para unirse y ver y sentir el nivel superior por encima de nosotros, el próximo nivel del mundo.

Pregunta: ¿qué deben hacer ellos?

Respuesta: Recomiendo ampliamente que aquellos detrás de una pantalla hagan todo lo que puedan para no sentir las pantallas, sino que sientan que ellos y nosotros estamos juntos, para elevarnos por encima de la distancia y las conexiones virtuales que nos separan, de manera que aun cuando nos vemos y sentimos sólo a través de medios técnicos de comunicación, sentiremos que tenemos un corazón y que está en un lugar. No está en Vilnius o algún otro lugar, está por encima de nosotros, por encima de los obstáculos corporales como el tiempo, el movimiento y la distancia.

¡Estamos juntos! Espero que lo sintamos este fin de semana y en este único lugar sentiremos la revelación del Creador.

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