Cuando un corazón habla, las palabras no son necesarias

Pregunta: Durante los seminarios sobre la conexión, es muy importante hablar desde el corazón sin ningún tipo de consignas o clichés. Si alguien se siente incapaz de decir algo, ¿es posible que el apoyo del moderador del grupo o de alguien más le ayude a decir unas pocas palabras?

Respuesta: Lo que pasa es que el mundo que queremos experimentar, el próximo nivel, no es verbal. No hay palabras, ni algún tipo intercambio de información, además de la información no verbal en el nivel de frecuencias que conocemos como nuestros pensamientos y sentimientos. Estas son las frecuencias especiales.

Hay gente que puede percibirlas. Porque cuando no conocemos a una persona, nosotros instintivamente nos sintonizamos en su frecuencia y, a veces captamos sus pensamientos. No hay nada sobrenatural en ello. Así, algunas personas sienten a otras a distancia. Todo esto se logra a través de una conexión con una capa superior de información común.

Pero nos conectamos no sólo con una capa de información egoísta, como los psíquicos, sino más bien, con un nivel superior de información que nos maneja y que es llamada la fuerza superior. Se llama superior porque, a diferencia de nuestra fuerza egoísta, esta es altruista y está construida con base en el otorgamiento, no en la recepción.

Es importante entender que nosotros influimos los unos en los otros sin palabras en el nivel de esta fuerza. Si nuestras palabras no se corresponden con nuestros pensamientos, entonces no tienen ningún efecto. Los resultados sólo pueden alcanzarse cuando queremos ser dadores. A pesar de que todavía no somos altruistas y realmente no buscamos la unidad, pero queremos alcanzar esto, aun así este deseo trabaja. Esto quiere decir que nuestro pensamiento y palabras no deben contradecirse entre ellas. Debe haber al menos algún deseo y aspiración en ello. Por lo tanto, nuestros pensamientos internos, las presiones internas y aspiraciones, que son llamados oración, son suficientes.

Hay casos en nuestro trabajo práctico, en los que la gente se sienta durante un par de horas en una de las filas sin decir una palabra. Rabash y yo practicamos el mismo enfoque durante las comidas u otros eventos en los cuales nos sentábamos durante 30 o 40 minutos en un silencio absoluto. Recuerdo que en ese momento pasaban por mi cabeza millones de pensamientos diferentes. Tú divagas por los rincones profundos de ti mismo, estás siendo expulsado, pero luego encuentras el camino dentro de los pensamientos correctos, y entonces te dejas ir nuevamente.

Así, la persona se enseña a sí misma la intención adecuada, porque sólo a través de una intención correcta, es posible penetrar, alcanzar, y entrar en el siguiente nivel superior de información.

(75314 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección 2)

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