Disolverse en el grupo

Todos nuestros muchos años de estudio (tenemos personas que ya han estado estudiando durante 10-15 años) sólo están destinados a hacerte llegar a un estado donde comienzas a trabajar en el grupo, cuando te das cuenta de que no hay nada más. Y todo lo que has hecho a lo largo de muchos años sólo pretendía finalmente hacerte entender que es lo único que puede cambiarte y revelarte que lo que deseas está justo delante de ti, a pesar de que ese es el último paso.

Normalmente nos toma mucho tiempo llegar allí, convenciéndonos a nosotros mismos y tratando de escabullirnos de alguna manera fuera de este, ir a algún lugar aparte. Estudiamos Cabalá, hacemos cualquier cosa que sea necesaria con respecto a la difusión — cualquier cosa, solo para evitar el trabajo de grupo.

Incluso una vez que ya entendemos que no existe ninguna otra solución, sin embargo, en el último momento, nos evadimos en la búsqueda de razones para no participar en este proceso. No podemos permitirnos cerrar nuestros ojos, lanzarnos en el grupo, como en el agua y desaparecer por completo en este. Pasará mucho más tiempo, meses, a veces incluso años, hasta que finalmente una persona entre en el grupo.

Pero nosotros podemos acortar este tiempo con nuestro esfuerzo conjunto, e intentaremos hacerlo.

La cantidad de tiempo que una persona ha estado estudiando no importa, tampoco su conocimiento, ni si es inteligente o no, fuerte o débil, persistente, estable o perezoso. Cuando entras en el grupo y te unes a su fuerza común, nos “desaparecemos” en el, te disuelves en las cualidades comunes de tus amigos hasta el punto en que adquieres la integración de todas sus capacidades, y todas ellas pasan a ser tuyas.

No hay necesidad de inventar excusas para justificarte, tales como todavía soy joven, todavía no estoy preparado para esto, tal vez después de algún tiempo, para la próxima Convención. ¡Ahora! ¡No deben existir otros pensamientos! No hay nada más que esto y esta es la acción que debemos tomar.

Y la acción es muy sencilla: tratar de realizar la así llamada Primera Restricción (Tzimtzum Alef), elévate tanto como sea posible sobre el egoísmo sin tomar en cuenta ninguna de sus persuasiones, razones, trampas y peculiaridades, debemos entender que esto nos señala las fallas en nuestra aspiración y en nuestra intención.

Cuando mi intención y mi aspiración no sean lo suficientemente fuertes, sentiré que algo me distrae. Y esta perturbación apunta hacia lo que necesito agregarle a mi intención para dirigirla seriamente y hacerla lo suficientemente fuerte en su tamaño y su dirección. En otras palabras, necesito estar encaminado directamente hacia la meta y tener suficiente fuerza para dirigirme hacia ella.

Es por esto que percibimos las perturbaciones como algo determinado. Nunca nos molesta, nunca nos enojaremos con nosotros mismos; por el contrario, cada vez que aparecen, nos elevamos por encima de ellas y nos dedicamos todavía más en estar más cerca de los demás.

Lo principal es tener paciencia hacia nuestros amigos, así como somos pacientes con los niños pequeños, nuestro niño pequeño favorito. No hay nada que podamos hacer sobre eso; eso también es nuestro egoísmo, que no nos permite conectarnos con otras personas y nos indica hacia donde debemos acercarnos y posicionarnos.

(75085 De la Convención de Vilna 23 de marzo del 2012, Lección 2)

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