En anticipación del primer encuentro cara a cara

Nuestra meta es llegar a una verdadera plegaria, lo que significa entender de qué carecemos. Es verdadera porque es aceptada Arriba. Esto significa que una deficiencia de parte del inferior y una deficiencia de parte del superior tienen que ser iguales, el inferior pedir exactamente lo que el superior quiere darle.
Esto significa que debo sentir que sólo carezco de otorgamiento y del entendimiento de que sólo el Creador puede darme este llenado: la fuerza de otorgamiento y la habilidad de otorgar, todas las condiciones necesarias. El Creador tiene que revelar el deseo de otorgar y cómo alcanzarlo en mi interior al mostrarme a quién y qué puedo otorgar.
Todo este sistema de conexión es llamado la Torá. Y tanto la Luz como nuestra habilidad de otorgar están incluidas en este. Pero hasta entonces tengo que trabajar y antes que nada revisar lo que quiero, qué deseos existen dentro de mí, y hasta qué grado son todos con el fin de recibir.
Entonces me incluyo en el ambiente correcto y con su ayuda, gradualmente comienzo a cambiar. Comienzo ya a escuchar que el mundo espiritual no está destinado al placer propio, sino al bien de otros. Me doy cuenta de esto gradualmente y con gran dificultad. Lo escucho, pero toma un largo tiempo hasta que realmente entiendo esto en mi mente y lo siento en mi corazón.
Existe una gran distancia entre la simple toma de consciencia y el realmente hacer algo. Tenemos que esforzarnos mientras estamos en nuestro ego natural con el fin de llevar a cabo acciones que son totalmente opuestas a este, que están dirigidas hacia la conexión y el otorgamiento. Aun cuando podría ser artificial y en contra de mi voluntad.
¿Pero qué puede darle impulse a mi maquinaria, cuál puede ser mi recompensa? Después de todo, no puedo trabajar para que otros se sientan mejor, no veo ningún beneficio en ello y no puedo mover un dedo por esta causa, no puedo llevar a cabo ni la acción más ligera. Mi naturaleza no funciona en base a la energía del otorgamiento. No siento el deseo de alguien más como el mío de manera que pueda llenarlo y sentir como si me llenara a mí mismo.
Mientras tanto, no siento nada, y es como si los otros no existieran para mí. Llenar a otros está en contra de mis intereses. Así que opero mecánicamente, como si les otorgara y me conectara con ellos. En realidad lo hago por mi propio bien.
Sin embargo, ¡entiendo que esto es lo que “laboraste y encontraste” significa! Me esfuerzo, y mientras tanto la Luz me influye y cambia algo en mi alma. Gradualmente comienzo a sentir la grandeza del Creador y la importancia del entorno, pero toma años llegar a esta actitud interna.
Avanzo al darme cuenta primero que el otorgamiento es bueno para mí, y gradualmente comienzo a percibir la importancia del otorgamiento en sí. Hay altas y najas en este camino. Una vez puedo valorar el otorgamiento más y otra vez puedo usarlo por mi propio bien, disfrutar el hecho de que estoy en este camino. Algunas veces no pienso para nada en ello, sino sólo acerca de recibir, y después me pregunto acerca de perder mi tiempo  y tengo dudas acerca de todo el camino. Así que avanzo a través de todos esos estados.
La meta del avance es traerme una verdadera plegaria. Recibo todos los elementos de esta plegaria del entorno. No hay nada en una persona misma que lo pueda llevar al alcance espiritual. Él necesita un maestro que lo guíe constantemente, necesita un grupo en el que cumpla con todo el proceso, y necesita libros a través de los cuales recibir la Luz que Reforma.
Esos tres elementos no son parte de nuestro deseo de recibir y de la vida corporal. Y deben ser organizados de manera que con su ayuda podamos alcanzar la importancia de las propiedades espirituales.
Esto es posible solo mediante la Luz ¿Cómo puedo de otra manera desear algo que no me trae un beneficio propio sino que sólo requiere que haga esfuerzos, y lo que es más que lo disfrute. Pero la Luz gradualmente me limpia y me da esta habilidad, y entonces comienzo a valorar la conexión espiritual con el Creador.
Alcanzo la verdadera deficiencia, la cual es muy ponderosa. Aparte, su verdad me es comprobada ya que el Creador acepta y responde a mi petición. Así nos encontramos con Él por primera vez “cara a cara”, la deficiencia del Creador se conecta con la deficiencia del ser creado.
Esto significa que el Creador es revelado y entonces una persona se eleva por encima de su ego y comienza a trabajar con el fin de otorgar. Todo este proceso está dividido en dos partes: la primera fase es la preparación para la verdadera plegaria. En el momento en que la alcanzamos, comenzamos a avanzar con esto al revelar gradualmente una mayor deficiencia. Pero desde el momento en que alcanzamos esta verdadera deficiencia comienza nuestro alcance del Creador.
(76157 De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 24 de abril del 2012, Escritos de Rabash)

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