Hacia la cima y aún más alto

Pregunta: ¿Qué hacer si el trabajo de grupo y el estudio me traen un placer egoísta? ¿Cómo debería relacionarme con esto?

Respuesta: La persona no puede realizar el más mínimo movimiento sin placer. No empujamos a nadie a un monasterio; no llamamos a nadie a vivir en un barril como Diógenes, durmiendo en el suelo puro, limitando su comida a pan y agua. Estamos hablando de cambios internos, los cuales podemos realizar en nuestra naturaleza solamente por medio de una fuerza externa, la Luz que contiene la vida de todo el universo. Juntos, a través de nuestros esfuerzos colectivos y con la correcta organización, podemos influenciar esta fuerza para que cambie la inclinación en nosotros.

Hoy en día estamos acercándonos al momento del desarrollo humano  en el que lo hacemos nosotros mismos, después de haber formado de antemano una petición, plegaria, intención; de lo contrario, la Luz lo hará sin nuestra petición. Aquí tenemos una elección. Luego de haber realizado esta, iremos por delante de la ola del cambio, la desearemos, y pediremos al Creador que nos de la fuerza para otorgar. Si no realizamos nuestra elección, llegarán desastres y se la llevarán, enviándonos sistemáticamente series de sufrimiento. Entonces otra vez habrá un periodo en el que tendremos que entender que es mejor dirigirnos hacia el otorgamiento, que permanecer en la recepción ya que aquí obtenemos golpes, y allí no habrá golpes.

Por consiguiente empezamos este camino con un “mezquino” grado primitivo: con el cálculo de ganancia. Después de todo, la persona vive por medio de las sensaciones egoístas. Más tarde, sin embargo, cuando se añade la segunda fuerza al egoísmo, algo nuevo empieza a brillar en ellas.

Nuestro problema es que no entendemos la naturaleza de la vasija espiritual, no vemos su brillo y unicidad. Suena como si sólo nos moviéramos de un poder a otro. “Fue malo allá, y he elegido algo mejor”, ¿es esta una elección? y ¿qué es tan especial si antes, cuando sufrí, maldije al Creador, y ahora, cuando me siento bien, lo alabo a Él?

Nosotros no sentimos el punto de libertad oculto en el medio de Tifferet, donde podemos actuar basados en el entendimiento (Daat). Después de todo, el “Hombre” es la Sefira Daat. Nosotros la construimos sobre dos autoridades, y entonces empezamos a entender que el Creador nos ha dado el regalo (sobrenatural) más elevado que no está relacionado ni con la naturaleza del deseo de recibir, ni con la naturaleza del deseo de otorgar.

Después de todo, el otorgamiento también es el poder que nos obliga a obedecer. Pero el conocimiento (Daat), el cual formamos entre las dos autoridades, lo cancela todo. Este cancela el origen de la criatura, inherente en el deseo de dar, y la necesidad de atravesar el deseo de recibir con el fin de elegir de nuevo el otorgamiento y entonces usar ambas fuerzas…

Daat eleva a la persona a Keter, y así parece que nos elevamos por encima del punto de la creación. Es verdad que actuamos dentro de los parámetros originalmente especificados por la Luz. Pero en el punto de Daat también nos elevamos aún más arriba de ellos.

Por lo tanto, la persona que se esfuerza por la meta, descubre que el Creador ha creado una oportunidad especial para que ella se eleve por encima de Su propia creación, para que ascienda por encima de los parámetros, condiciones, y leyes, actuando entre los dos deseos, entre la recepción y el otorgamiento, entre el bien y el mal, los cuales no le dejan otra opción. Nos elevamos por encima de todo esto a cierto punto, precediendo la decisión del Creador acerca de la creación.

(75334 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 15 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

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