La garantía mutua: “El amor cubre todos los pecados”

¿Cómo podemos corregirnos para tener una vida buena, pacífica, y segura? De otra manera, permaneceremos desempleados, con una crisis en las relaciones familiares y en la formación, y con problemas en la vida diaria. Llegamos al punto en el que la ausencia de entendimiento y preocupación mutua se convirtieron en el factor determinante de nuestro destino. Toda la humanidad es como una familia, pero esta familia es disfuncional.

Es por eso que estamos hablando de la reconciliación que debe haber con la ayuda de una tercera fuerza. Cuando surgen problemas entre los esposos, buscan ayuda de un sicólogo (hoy está de moda tener un sicólogo personal), el cual gradualmente los acerca. Él o ella le hablan por separado, él les habla a los dos juntos, hace preguntas, explica la situación, y los obliga a interactuar y a abrirse el uno con el otro. Los ayuda primero a entenderse a sí mismos y después a entender a su pareja.

Y entonces se vuelve claro para cada uno de ellos que incluso si son opuestos entre sí, vale la pena hacer concesiones mutuas. Y así uno no expresa cada queja, y el otro concede en cosas que no son del agrado de él o ella, como está dicho, “El amor cubre todos los pecados”.

Entendemos los “pecados” mutuos ya que todos somos egoístas por naturaleza y no tomamos en cuenta a nadie más. Pero nos queda claro que no hay otra opción, ya sea en la vida familiar, en la industria, o en la ecología, entonces a falta de otra opción, aceptaremos el método que nos ayudará a conectarnos uno con otro. Este método es puramente sicológico: hablar el uno con el otro para conocer y entender mejor el carácter de una persona o las peculiaridades de toda una nación, hablar y no estar avergonzado, hablar abiertamente, como adultos inteligentes.

Si, somos diferentes, pero necesitamos unirnos por encima de todas las diferencias, sin suprimir a nadie o hacer reproches por tendencias y propiedades poco placenteras. Todos las tenemos, pero nos elevamos por encima de ellas y decimos: “El amor cubre todos los pecados”. Los pecados existen, pero gradualmente, por causa del amor, ¡dejamos de prestarles atención!

Es igual que una madre que considera a su hijo el más maravilloso, el más hermoso. Ella es incapaz de ver en él algo malo o indigno porque el amor la ciega y sólo ve lo mejor de él. Y aun cuando también hay mal en él, no se da cuenta. Pero al contrario, en el hijo de los vecinos ve la parte negativa y no la positiva, porque no siente ningún amor por él. Pero tan pronto como sienta amor por él, tampoco será capaz de ver nada malo en él. Esto es lo que llamamos, “el amor cubre todos los pecados”.

De la misma manera, uno llega a la garantía mutua que necesita alcanzar. No hay opción, y estamos comenzando a examinarnos y a estudiarnos el uno al otro desde lejos. Pero desde el principio, este estudio necesita estar dirigido hacia la construcción de la conexión de amor por encima de las diferencias.

Es decir, hacemos concesiones por adelantado, y entonces obtenemos una oportunidad para unirnos también en un nivel de sensaciones. Y cuando nos acercamos, el mundo se vuelve pacífico y seguro. No tememos dejar jugar a nuestros hijos solos afuera, ya que cualquier persona cuidará de ellos de la misma forma que lo haríamos nosotros, y cuidaremos así de los otros. Si imaginamos y soñamos con una buena sociedad, entonces por supuesto tiene que ser una sociedad en la cual se observe la ley de la garantía mutua.

(67972 – Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio 5 del 1/5/12)

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