La parte humana de la máquina

Trata de ver constantemente dos estados: el estado real que ves y el estado deseado. La mayoría del tiempo estamos en un estado más bien latente, y la forma en la que la persona se establece, depende de ella. Si se te dan despertamientos positivos o negativos desde Arriba, tú comienzas a actuar. Pero si no eres empujado desde atrás, estás medio dormido, como en un sueño. Es aquí donde se concentra el trabajo principal, la búsqueda de cómo estimularte a ti mismo. Esto es el fin de que veas tu estado con la Luz verdadera y que imagines el estado deseado, de manera que la brecha entre ambos te muestre cuán equivocado estás y cuánto más hay por hacer. Entonces, empiezas a buscar los medios para cambiar tu estado.

Todo depende del despertar desde abajo, pero obtienes la energía para eso desde afuera, porque no hay nada en nosotros, excepto la máquina que se despierta bajo la influencia de una fuerza externa. Al igual que un motor que funciona sólo si se recibe combustible o la electricidad continuamente. En el momento en que el suministro de energía se interrumpe, éste se detiene inmediatamente. Esta energía operante, puede venir de de la fuente real, del Creador, y obligar a nuestro motor a funcionar, o puede venir cuando la persona la evoca por sí misma. Esta es la parte humana del motor, cuando la persona se conecta con la red eléctrica y funciona por sí misma.

Tú puedes operar sólo por medio del grupo, por la equivalencia de forma. Cuanto más adaptable seas a la fuente de energía superior, al proveedor de electricidad, en el otorgamiento y en un deseo de hacer el bien a los demás y al Creador, más fácilmente te conectas con el origen de la electricidad, con la Luz. Y entonces la Luz influye en ti y opera tu motor.

La energía de la vida siempre viene de afuera, de la Luz. Nosotros recibimos constantemente una pequeña chispa de vitalidad que nos vivifica y nos permite existir. Además de esta chispa, recibimos un despertar desde Arriba, de acuerdo al tiempo, a diferentes períodos, y a los cambios individuales y globales que uno debe atravesar.

Todo depende siempre de nuestro despertar desde abajo que es la parte principal. Todo nuestro avance es por medio del despertar desde abajo, todos los 125 pasos los  atravesamos mientras percibimos una deficiencia de nuestra parte. Tenemos que operar nuestra máquina nosotros mismos, por medio del anhelo del otorgamiento. Al operar de esta manera avanzamos paso a paso y cada vez nuestras acciones se vuelven más cualitativas.

(76044 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 23 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

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