La primera reunión

Ahora deseamos sólo una cosa: queremos que toda la creación, es decir, nosotros, no se nos presente ningún obstáculo para que la Luz superior se manifieste, para que nos llene sin ninguna resistencia de nuestra parte. Queremos hacer tal restricción en nosotros mismos para darle a Él todo el espacio para Su revelación. Al mismo tiempo, nosotros no existimos, sólo somos transparentes para que una sola fuerza pase a través de nosotros y pueda llenarnos.

Esta es la primera condición, restricción (Tzimtzum Alef), desde la cual comenzamos nuestro encuentro con el Creador, cuando por primera vez sentimos realmente de verdad que “no existe nadie más aparte de Él”.

Somos transparentes, no existimos porque hemos anulado nuestro “yo”, nuestro egoísmo, y por eso ahora el Creador puede llenarlo todo.

(76353 – De la Convención de Vilna del 3/24/12, Taller 2)

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