La responsabilidad por el mundo

Cada convención es como un ascenso al siguiente grado. En la convención tú recibes los rudimentos de nuevas sensaciones, las cuales tienes que desarrollar. Si no lo haces, se marchitan, desaparecen.

Tú viste algo en la convención, escuchaste o sentiste algo nuevo: una idea nueva, un nuevo movimiento interior, una nueva relación con los demás, y cómo te ayudan los demás. Más tarde, tienes que realizar todo esto en la práctica.

Tienes que ir de nuevo, y quizás más de una vez, a todo lo que hemos cubierto durante la convención, procesar internamente, pasarlo a través de ti mismo, como a través de una picadora de carne, y realizarlo en el grupo, en la difusión, y en la relación contigo mismo y con el Creador. Tienes que ponerlo todo junto en una sola visión general del mundo, en una imagen del mundo, ser consciente de que de esta manera estás formando tu opinión acerca de todo, incluyéndote a ti mismo y al Creador. Todo ello tiene que convertirse en un todo unificado dentro de ti.

¿Cómo puedo poner todo lo que está sucediendo en este ámbito en un todo unificado? Todo está ocurriendo sólo para que yo traiga a esta esfera al equilibrio, a la armonía con la Luz que existe en absoluto reposo, y así todo lo demás tiene que estar en equilibrio con ella. Yo soy el responsable de llevar este sistema a un estado de equilibrio, de armonía, y de similitud con la Luz.

Nosotros tenemos que formar en nosotros esta visión del mundo y luego realizarla.

(76292 – De la Convención en Vilna del 3/25/12, Lección 5)

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