La vergüenza es peor que la muerte

Pregunta: Está escrito, “Yo, HaVaYaH, no cambio” ¿Qué simboliza esto en nuestro trabajo?

Respuesta: La Luz viene de Arriba, y es toda otorgamiento. Es buena y benevolente, y creó “existencia a partir de ausencia”, algo a partir de nada, un deseo que está absolutamente controlado por la recepción. Que sólo quiere sentirse bien.

Después, la Luz comienza a desarrollar el deseo al hacerlo pasar por cuatro fases. Como resultado, este no se siente a sí mismo simplemente como Luz, sino como el que recibe, quien es opuesto a la fuente. Esto evoca vergüenza, una sensación terrible, y no tiene nada más que eso.

Resulta que recibir es algo bueno, y no hay nada malo en ser opuesto, pero esos dos factores juntos crean en mí una sensación que no puedo soportar. Esto me desgarra en pedazos, y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para no permanecer en este estado incluso un segundo más. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Incluso suicidarme no es un problema. Lo principal es no sufrir, no soportar esta oposición.

Esta es la verdadera vergüenza. Nosotros no la conocemos. Usamos la palabra, pero no sabemos qué significa. En la primera parte de la Introducción al estudio de las Diez Sefirot, en “Introspección”, Baal HaSulam dijo que la vergüenza está preparada para las almas elevadas, y  son las que la descubren. Esto es así porque, para hacerlo, uno tiene que sentir al Creador, Su otorgamiento puro, y mi propia recepción pura en toda su medida. Una contradice a la otra.

El proceso que se describe aquí fluye de arriba hacia abajo y es llamado “Las cuatro fases de la Luz Directa”. Entonces, mediante su influencia, la Luz lleva al ser creado a través de su desarrollo.

Esta es la estructura de HaVaYaH: el ápice de la letra Yud, la Yud, la Hey, la Vav, la Hey. Esta estructura es fija, y aparenta ser así de arriba hacia abajo.

Hasta ahora, el desarrollo lo hizo la Luz Directa. De este punto en adelante, es tu turno. Sin embargo, tú sientes una vergüenza terrible. Simplemente te quema por dentro, y no la puedes soportar. Por lo tanto, de aquí en adelante, no serás capaz de relajarte hasta que equilibres la vergüenza.

Primero, quieres escapar de ella, pero eso no cambia nada. Todo permanece igual. Es imposible que te relajes, y además tienes que cambiarte a ti mismo, ¿pero cómo puedes hacer eso?

El ser creado simplemente “enloquece”. La vergüenza lo arranca de su lugar, lo arranca de sus deseos, y continúa empujándolo hacia adelante hasta el final del camino. Él no puede descansar hasta que quien recibe y quien otorga se vuelvan iguales en su otorgamiento.

Sólo cuando lleguemos a Gmar Tikkun (el final de la corrección) dejaremos de cambiar. Entonces, la vergüenza desaparecerá, y la oposición entre el Creador y nosotros desaparecerá.

Entonces, el Creador dice, “Yo, HaVaYaH, no cambio”, lo cual sólo significa que yo hice descender este proceso. Sin embargo, esto es suficiente para no permitirnos descansar hasta Gmar Tikkun.

Sólo entonces llegaremos a la armonía y comenzaremos a cambiar junto con Él, de acuerdo a Él. El Creador no será el primero. Nosotros nos fusionaremos en uno con Él a tal grado que todas las diferencias en pensamiento, en nuestro deseo, y en cualquier otra  forma, desaparecerán. Lo emprenderemos todo juntos en cooperación.

(74047 – De la 3º parte la lección diaria de Cabalá del 3/30/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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